No pude decirle nada sobre su pesadilla, simplemente no recordaba nada o estaba haciendo que era así. Porque cuando le pregunté se hizo el loco, asique no quise seguir con eso, pero era algo mas que anotaba a mi lista de pendientes, debía averiguar si la mujer y la de sus sueños eran la misma persona y que tan importante era para el, al parecer mucho, porque si la nombra es por algo. El día pasó rápido, mientras yo leía en la terraza el estaba en la oficina trabajando, cerca de las seis de la tarde salio de la oficina y se sentó a mi lado, posó su mano sobre mi muslo y lo notaba un poco inquieto, presentía que algo debía decirme, asique dejé el libro a un lado y lo miré — ¿Que sucede Franco? — Mañana estaremos nuevamente en Miami. — lo sé, cual es el problema con eso. — conocerás a

