Una semana después volvió a Miami, apenas bajo del auto, corri y salté a sus brazos envolviendome en el, tuvo que dejar caer el maletin, estaba demasiado feliz, lo besé con desesperación, lo había extrañado muchisimo, pero ahora entendía que dirigir empresas y muy grandes, era difícil, debía viajar mucho y yo a pesar de estar conviviendo con su madre, preferia estar en casa, aunque ya no lo estaría muy seguido — Me aceptaron — Dije casi gritando — Estudiaré, Porfin podré cumplir uno de mis sueños y todo gracias a ti — No sabes cuanto me alegra verte así de emocionada, sé que serás la mejor — Claro que si, te vas a sentir orgullosa de mi, sere la mejor administradora de empresas, podré trabajar, podré viajar... Tamtas cosas que siempre quise hacer y... — Y que no pudiste por mi culpa

