Adele y Jordana atraviesan el portón del gran hogar Sequev en el auto que envío Gennaro para que las buscara cuando Adele le confirmó que iría acompañada. Ambas bajaron del auto, se pararon frente a la entrada tomándose las manos para darse un poco de fuerza mutua y que los nervios pasarán.
La castaña tenía un vestido de seda color azul noche con escote en V que subía para formar unas tiras finas, las mismas se cruzaban en la espalda descubierta. El largo del vestido caía hasta el piso de manera suelta, solo se percibía al caminar el corte bajo en la pierna que dejaba dilucidar las sandalias plateadas que llevaba. Combinando con sus zapatos tenía los demás accesorios que era una pulsera de oro blanco con una variedad de dijes, entre ellas sus iniciales; el collar era unas cadenas finas de oro blanco con dijes de líneas rectas al igual que sus aros; su cabello con un clip de brillantes en un costado y el resto suelto en ondas suaves.
En cambio la morocha vestía un escote halter con aberturas en los costados de la cintura uniendo el juego de transparencias y bordado brilloso con la falda negra de varias capas de gasa de seda. Al tener brillo en el torso, optó por unos pendientes solitarios Swarovski y un moño bajo desordenado para tener el cabello recogido.
Ingresaron al salón donde se desarrollaba la fiesta, Adele reconoció a varios conocidos de su padre y de los Sequev. Especialmente a las esposas de esos conocidos, con su mirada juzgadora a su manera de vestir y el llegar en compañía de alguien que no sea su pareja.
- Jor, si las miradas mataran no sé quién de nosotras estaría más muerta - sonrió y trato de no reír a carcajadas
- Creo que sería un empate - se tapó la boca para disimular su risa también
- Adelina, llegaste - la saludó Gennaro acercándose para darle un corto abrazo, vestido de smoking con moño y chaleco n***o en tonos negros - Jordana, ¿eres tú?
- Si señor, la misma. Aunque más refinada - modelando su vestido y haciendo reír a todos
- Gennaro, todo está hermoso. ¿Dónde está la mente maestra de toda esta belleza?
- Creo que te refieres a mi, querida - apareció desde atrás de Gennaro, su esposa. Elegante con un vestido n***o largo con escote tipo barco y mangas largas que le llegaba por debajo de sus rodillas.
- ¡Ariadna! Tanto tiempo sin verte - se abrazaron y Adele inhaló el perfume cítrico - ese olor me recuerda a mi madre
- Corazón - la apretó un poco y después tomó sus manos - eres la viva imagen de tu madre - Ambas están con los ojos llorosos - pero quiero que celebramos, no que estemos tristes, respiramos hondo para no arruinar nuestros maquillajes llorando - dice sonriendo
Ambas riendo se sueltan y se aseguran de no tener el rimel corrido.
- Ariadna, dejemos de atosigar a las jóvenes con nuestra sensibilidad de gente antigua - dice Gennaro sonriendo mientras rodea con un brazo los hombros de su esposa
- ¿Antigua? ¿Estás evitando decir que estás viejo? - codea Jordana a Gennaro mientras ríe
- Esta juventud es muy descarada - reía Ariadna - Vamos, cariño, a juntarnos con personas igual de antiguas que nosotros - se llevaba del brazo a su esposo sin perder la sonrisa
Al quedar solas nuevamente, Adele le hizo seña con los ojos a Jordana para dirigirse a la zona preparada con la barra para tomar unos tragos antes de que comenzará la cena. Sólo esperaba que Ariadna haya supervisado bien con quien las había sentado. Pero, por si acaso, quería tener la relajación que da un poco de alcohol recorriendo las venas.
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Daniel ingresó muy cautelosamente al cumpleaños de su padre. Previniendo que las señoras más chismosas estarían paradas estrategicamente para observar quienes ingresaban por la puerta principal. Se escabulló para ingresa por la puerta lateral de la casa y entrar al salón junto con algunos mozos.
Se mantuvo apartado, ajeno a las miradas en un rincón hasta que logró percibir a sus padres que se movían riendo. Tuvo el instinto de acercarse, lo detuvo el observar que estaban frente a un grupo grande de empresarios conocidos y no quería tener su primer saludo con su padre frente a tantos oídos. Se dirigió evitando hacer contacto visual con nadie hacia la barra del salón, sería mejor un trago de whisky o algo parecido para tomar coraje y saludar.
Llegó a la barra, le hizo seña al barman pidiéndole una medida de whisky sin hielo. Al darse vuelta, choca su hombro con alguien detrás suyo, por suerte no había despegado el vaso de la barra. Evitando volcar en alguna ropa.
- De verdad lo siento, ¿se mancho?
- Por suerte se pudo evitar - dijo comprobando su ropa, al levantar la vista observó a la morocha que le pidió disculpas
- ¿Daniel?
Miró al costado de la morocha y observó a su vecina, la que rompió su celular al chocarse en el lobby de su edificio.
- Tu eres mi vecina, ¿cómo llegaste hasta aquí?
- Me invitó el agasajado, ¿Qué haces tú aquí? - Adele lo miró confundida
- Mientras resuelven el misterio, me presento soy Jordana, amiga de Adele, quien al parecer es tu vecina y tu eres Daniel, vecino de mi amiga - dijo sonriendo y señalando a cada uno de los que nombraba
- ¿Adele? ¿Te llamas Adele?
- Si
- ¿Eres hija de Irmina? - observó que asentía con la cabeza mientras él seguía con cara de confundido - Soy Daniel Martín, el hijo de Gennaro y Ariadna. Hace años que no te veía, estas… - la observó detenidamente - diferente
- Con diferente ¿Te refieres a vieja? Porque no nos veíamos desde que tenía 17-18 años - dice Adele riendo
- O tal vez, se refiere a diferente de sexy - dice en voz baja Jordana, pero lo suficientemente alto para que tanto Adele como Daniel escucharan.
Adele, gira su cabeza bruscamente para observar a su amiga abriendo muchos los ojos.
- ¡Jordana por favor! Compórtate - la regaña en vano porque su amiga reía al verla que se sonrojaba
- Por favor, no la retes, tiene razón. Estas muy hermosa - dice Daniel sonriendo y observando a ambas
- ¿Ves? Es obvio que es un hombre inteligente. ¿En qué mesa te sientas? - Jordana cruza su brazo con el de su amiga para que no pudiera escapar de la conversación y mira directamente a Daniel - para arreglar de sentarnos en la misma mesa y ponerse al día… - mira directamente a su amiga - Tu misma dijiste que hace mucho que no se ven
- Dani Marti - escuchan detrás de ellos y observan como Ariadna abraza a su hijo
- Mamá, ya hablamos de decir ese sobrenombre en público - dice mientras devuelve el abrazo a su madre
- Me gana la emoción, hijo - se separa del abrazo, toma su mano y observa quienes tiene alrededor - Adi y Jordi ya reconocieron a mi hijo
- Si, Ariadna. Ya nos reencontramos con Dani Marti - no pudo evitar sonreír - Eso me recuerda, ¿sigues bailando a todo volumen Ricky Martín? Jordi tenías que verlo, era el mejor imitador cuando era chico - con su amiga tratan de parecer serias pero no podían evitar reír
- Mamá reviviste recuerdos vintage que era mejor no traer a flote - dice Daniel observando con los ojos entrecerrados a las dos jóvenes frente a él
- No tienes de qué avergonzarte. Pueden dirigirse a su mesa, están ustedes tres sentados en la misma… vayan porque ya comenzaremos a cenar - Ariadna les hizo señas de que pasarán al comedor
- No te había confirmado que me quedaba a cenar, mamá.
- No, pero no es de caballero abandonar a dos mujeres tan hermosas sin escolta
- Ariadna, estamos en siglo XXI no es necesario… - comenzó a decir Adele para salvar a Daniel de la obligación
- Por favor Adele, una vez que nos brindan escolta… ¿no nos quejamos de que ya no hay caballeros? ¿Qué no hay hombres gentiles? ¿Qué…
- Ya entendí Jordi… - la frenó porque sabía que no ganaría la conversación - Gracias Ariadna. Daniel, ¿nos acompañas? - Miró con pena a Daniel
Daniel que había observado todo el intercambio fascinado por como su madre y Jordana manipulaban con gran elocuencia.
- Esta bien señoritas, las acompaño - ofreció sus brazos para llevar una joven a cada lado - Si soy su escolta, lo haremos bien
- Primero debo ir al baño, adelantense - dijo Jordana
- Te acompaño entonces - ofreció Adele
- La acompaño yo - se impuso Ariadna - tengo ganas de ir, ustedes vayan tranquilos - antes de que Adele pudiera replicar, ambas desaparecieron camino al baño.
Adele suspiró y tomó el brazo que Dabiel le ofrecía.
- Al parecer tu amiga es igual o peor que mi madre - sonriendo
- No tienes idea… Tengo curiosidad sobre tu vida, ¿Desde cuándo vives en mi edificio?
- ¿Tu edificio? - ríe - el departamento lo compré hace años pero lo usaba unas semanas al año. Siempre estaba haciendo excursiones, escalando y demás, recorriendo el mundo… hace seis meses que estoy establecido, creo que es el plazo más largo que he permanecido quieto desde que comencé con los viajes - quedo pensativo mientras se sentaban en la mesa - ¿Y tú? ¿Desde cuándo?
- Mi departamento lo compré después que mi madre murió, con parte de la sucesión. La casa de mi madre me quedaba demasiado grande para mi sola. Pero tampoco puedo despegarme de esa casa, no se qué haré con ella, de todos modos este fin de semana me estoy quedando allí con Jordi
- ¿Fin de semana de amigas en la mansión? ¿Tienen pensado hacer fiestas salvajes como los universitarios? - dice riéndose
- Lo más alocado que hemos hecho hasta ahora fue bailar borrachas con los Backstreet Boys a un volumen muy alto - dijo riéndose - no puedo creer lo patético que suena - cubriéndose las mejillas al sonrojarse
- No te ocultes - le separa las manos de las mejillas tomando sus manos - Ahora recuerdo como te sonrojabas por cualquier cosa cuando eras adolescente, el rubor llegaba hasta el cuello o el pecho dependiendo el nivel de vergüenza- ríe observando sus ojos y sin dejar de soltar sus manos
- Tú y la Nonna me torturaban diciendo cosas para ruborizarme - dijo lentamente observando los ojos de Daniel - lo soportaba porque me encantaba ver a la Nonna reír de esa manera y tus ojos se iluminaban de tanto reir
- No creo que haya sido solo por la risa…
- ¿Me extrañaron? - Jordana se sentó en la silla al lado de Adele
Ambos se soltaron y acomodaron en sus sillas, respirando profundo. Aunque el rubor de Adele no se desvanecía.
- Permamece tranquila, pero si no interrumpía darías el espectáculo de la noche, niña traviesa - susurró Jordaba mientras se cubria la boca con sus manos enlazadas que tenía sobre la mesa, desafiando con la mirada a algunos invitados que no perdían el detalle de ellas - Cuéntame Daniel... ¿estas en pareja?
- QUIERO PEDIR A TODOS LOS INVITADOS QUE SE UBIQUEN EN SUS LUGARES PARA DAR COMIENZO A LA CENA - Ariadna decía por micrófono desde una pequeña tarima en el medio del salón - QUIERO PEDIR A MI ESPOSO Y MI HIJO QUE SE ACERQUEN - Daniel y Gennaro se acercaron - QUIERO QUE TODOS TOMEN UNA COPA Y BRINDEN CONMIGO EL ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE MI QUERIDO ESPOSO ANTES DE SEGUIR CON LA CELEBRACIÓN... ¿LISTOS? ¡BRINDEMOS!