Lo siento

2223 Palabras

Salimos de la Mansión Greco y somos trasladados en un vehículo, mis manos están atadas al igual que las de Harvey y nuestros rostros han sido cubiertos con una tela. Durante todo el trayecto no escucho nada, salvó pequeños ruidos del exterior, como los sonidos de los autos, pero poco después el ruido es completamente nulo. Nadie habla, pero se que vienen varios hombres con nosotros. —Hemos llegado—nos indica la voz de Santoro, escucho las risas de varios de sus hombres, mismas que Santoro calla de un grito y nuevamente todo vuelve a quedar en silencio. El vehículo se detiene y los hombres nos bajan de manera brusca, cuando uno de ellos nos retira la tela que cubría nuestra vista veo que estamos en la calle de algún pueblo, las casas lucen viejas y hay una escalera de asfalto que parece

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