Me desperté sintiendo el calor del día que se filtraba por la ventana. Una ducha refrescante y un cambio de ropa fueron el inicio de mi mañana. Opté por un vestido de tiras floreado, ideal para el clima soleado que se extendía afuera. Bajé las escaleras y mientras me dirigía a la cocina para desayunar, mi mirada se desvió hacia la sala donde las fotografías decoraban las paredes. Entre todas, una imagen en particular capturó mi atención: la de una mujer mayor, físicamente similar a mí. Sin previo aviso, mis ojos se llenaron de lágrimas al encontrarse con aquel retrato. Me invadió una intensidad emocional desconcertante. No lograba entender por qué esa imagen específica provocaba un torrente de emociones, marcando así la primera vez que las lágrimas escapaban de mis ojos, dejándome perple

