La cena transcurrió entre recuerdos, anécdotas del pasado y conversaciones sobre la empresa. Sebastián hablaba con admiración de Gabriel como socio estratégico y como figura clave en la historia de la constructora. Gabriel lo escuchaba con atención, con una mezcla de orgullo y culpa. Elena apenas intervenía. Esperaba el momento. Cuando los platos fueron retirados, Elena respiró hondo. —Hay algo que debo decir antes de que sigamos —anunció. El ambiente cambió. Valeria sintió un nudo en el estómago. —Gabriel no está aquí solo como socio ni como amigo de la familia —continuó Elena—. Está aquí porque es… el padre de Valeria. El silencio cayó como un golpe seco. Sebastián quedó inmóvil. —¿Qué…? —murmuró. Miró a Valeria, luego a Gabriel. Su mente luchaba por unir las piezas. —¿Usted…

