— ¿Para dónde vas, Kathy? — Al baño común. Debo aprovechar que aún las oficinas están fuera de funciones para poder asearme. — ¿Qué hora es? — Las seis y treinta. — Puedes usar el baño de este despacho, además es un baño completo. Llamaré a la cafetería para que Gissela nos prepare algo de desayunar. — Oye, bestia, se acabó el descanso. — Eso se lo dijo a Alexander dándole un toque por la espalda con el revés de su mano para que se despertara, ya que la mañana estaba por despuntar. El rubio se despabiló y quiso dirigirse al baño para arreglarse un poco, lo que Scott no le permitió. — Katherine está ahí aseándose, así que debes esperar a que termine, y quita esa cara, no puedes entrar hasta que ella no salga. Scott conocía los gestos de su hermano quien no ocultó su mirada pícara

