Emocionada voy abrir, miro por la rendija y lo veo parado como la vez anterior, abro rápido y entonces el nota mi vestimenta. ―Creo que llegue al cielo, me acabo de encontrar a lo más hermoso del mundo en casa de mi esposa. ―Bueno, yo aún no me he casado. ―Pero solo faltan algunos días, es mero trámite. ―Si lo pones así. Me muevo de la puerta indicándole que pase y su reacción es instantánea ya que de una vez me mira entre sorprendido gratamente y desconcertado. ―Vaya, me encantara volver a casa todos los días, pero con momentos así adorare el nuevo horario. ―Bueno ―me acerco y quito su maletín, el bolso que le prepare esta mañana de sus manos colocándolos sobre el mueble al lado de la entrada ―siempre tendremos momentos donde nos recordaremos el por qué elegimos estar juntos ―

