―Hola, traje comida china ―dice levantando la bolsa entre sus manos ―Gracias, pasa ―respondo mirando que se queda allí sin entrar. ―Cómo te has sentido ―dice mientras yo cierro la puerta y él se dirige hacia la cocina dejando todo en el mesón. Saca varias cajas y puedo ver arroz, costillas de cerdo asadas y varios acompañantes, va dejando todo a lo largo del granito y luego se gira hacia mí. ―Siéntate cielo, yo serviré ―indica mientras busca los platos, copas y servicio de mesa. ―De acuerdo, solo lo haré para que no digas eso de no dejarme consentir. ―Bueno me gusta consentirte ―secunda y entonces se me acerca para besarme. Es un beso suave, muy tierno que se intensifica cuando delicadamente toma mi labio inferior con sus dientes haciéndome gemir y de pronto lo tomo por su cuel

