―Qué es lo que pasa contigo hoy ―me pregunta Lau. ―Nada solo te estoy escuchando ―respondo escueto. No he podido sacar de mi mente las palabras de Sebastian esta mañana en la ducha, tampoco el gesto de distracción que mantuvo o mejor dicho que trato de disimular mientras desayunábamos. Creo que realmente le preocupa algo solo que no sé qué podría ser; tampoco puedo imaginarme que podría tenerlo tan preocupado. ―Oye, estas aquí o quieres que demos vuelta tomemos el camino hacia el aeropuerto y terminemos con toda esta locura de la boda ―pregunta mi amiga mientras me sacude un poco. ―No quiero suspender la boda, Laura ―respondo y noto que mi preocupación se está convirtiendo en molestia. ―Bueno pero tu humor y cara dice todo lo contrario. ―Son los que tengo no hay más. ―Qué suc

