Yuliana Esta vez soy yo quien despierta a Adrián con el desayuno en la cama. Pero antes del desayuno, yo tomaré un antojito. Dejo la bandeja con el desayuno sobre la mesita de noche, y me adentro bajo las sabanas. Adrián está profundamente dormido, por lo que bajar su pantalón de pijama y bóxer es sencillo. Su pene, que se encuentra semi-erecto sale libre. Lo tomo, sintiendo como se contrae y como su cuerpo se sacude levemente, levanto un poco la sabana para verificar que aún sigue dormido. Lo hace. Sonrío para mis adentro y, deleitándome con la vista de su polla, la tomo y la llevo hasta mis labios. Mi lengua sale para lamerlo y lo escucho sisear, alejo la sabana de nosotros y compruebo que siga con los ojos cerrados. Me aventuro y tomo más de él, moviendo mi lengua y ayudándome

