Valery salió del castillo con lágrimas en los ojos. No podía creer lo que había pasado. La señora Elizabeth, la madre de Cedric y Cael, la había tratado de manera tan despectiva y cruel. Valery se sentía herida y confundida. Empezó a caminar sin rumbo, sin saber dónde iba. Solo quería alejarse del castillo y de la señora Elizabeth. La noche era oscura y fría, pero Valery no se dio cuenta. Estaba demasiado ocupada en sus pensamientos. –¿Por qué la señora Elizabeth me había tratado de esa manera? ¿Qué hice para merecer esto?— De repente, escuchó pasos detrás de ella. Se dio la vuelta y vio a Cael caminando hacia ella. Valery se sintió un poco nerviosa, pero trató de mantener la calma. —¿Dónde vas?— preguntó Cael, su voz baja y ronca —No lo sé— respondió Valery, encogiéndose de hombros.

