Cael caminaba solo por los pasillos del castillo, su mente llena de ira y resentimiento. Un mes y medio había pasado desde que la guerra entre los dos reinos comenzó, y parecía que no había fin a la vista. El rey, con su poder y su influencia, parecía decidido a aplastar a su reino. —¿Por qué no nos deja en paz?– se preguntó Cael, pateando una piedra en el camino. –¿Qué hemos hecho para merecer esto?— Pensó en las princesas del reino enemigo, que parecían tener a todos a sus pies. —Malditas—, murmuró. —No saben lo que es luchar por sobrevivir. No quiero estar con ninguna de ellas, ¡No me sale estar con ellas! – se cubrió su rostro con sus manos, mientras observaba como los alrededores del castillos están bloqueados –No te volví a ver a través de tus sueños, eso era lo único que me mant

