Valery se quedó dormida en el sillón, recostada sobre las piernas de Cael. Cael la miró con ternura, pero su atención se desvió hacia algo en el jardín de la casa. Su mirada se perdió en la distancia, y su rostro se endureció ligeramente. De repente, una voz detrás de él lo hizo volver a la realidad. —¿Qué haces aquí? —preguntó Cael, sin mirar atrás. —Vine por ti —respondió la voz—. Cael, te necesitamos. ¿Sabes que allá han pasado varios meses? Y todo es un caos sin ti. Tu madre está al control de todo y Cedric te está buscando para matarte porque aún sigues vivo y así a él no lo pueden coronar contigo vivo. Cael se tensó, su mirada fija en el jardín. —¿Qué quieres que haga? —preguntó con voz neutra. —¿Quieres que tus hijos no te vean? ¿La quieres dejar? —la voz se volvió más intensa

