Valery se sonrojó y miró a Cael con una mezcla de emociones. —No puedo evitar sentirme celosa cuando veo cómo te miran— dijo, su voz llena de vulnerabilidad. Cael se rió y la atrajo hacia sí. —No tienes nada que temer, mi estrellita—, dijo. —Mi corazón solo late por ti— Valery sonrió y se dejó llevar por Cael, disfrutando del paseo bajo la lluvia. La forma en que Cael la miraba, la forma en que la tocaba, la hacía sentir especial y amada. Mientras caminaban, Valery señaló un pequeño café en la distancia. —¿Quieres tomar un café conmigo?— preguntó. Cael asintió con la cabeza, y juntos entraron en el acogedor local. Dentro del café, Cael y Valery se sentaron en una mesa junto a la ventana, observando la lluvia caer fuera. Cael tomó la mano de Valery y la miró a los ojos. —Me encanta estar

