Caterina. A la mañana siguiente hice todo cuanto me indicó mi tío ¿Por qué técnicamente lo es, cierto? Anoche limpié sus patas y lo acicalé porque antes del viaje le dieron un baño y vacunaron en la veterinaria Hudson. Al llegar al aeropuerto, tuve que enseñar la identificación y la tarjeta de sus vacunas para que no lo llevaran a la perrera. Por esa razón y el miedo que me dio lo quiero cerca de mí todo el tiempo, mi abuela va a entender y si no lo hace pues, no me importa. Esquivé como pude y casi de manera suicida yéndome entre cuando se encontraba de espaldas a nosotros, pero tuve que volver por la bolsa de galletas para perro que dejé sobre la almohada cuando me dormí anoche. Mientras me duchaba, Bóxer trataba sin éxito de bajarla hasta que de un salto lo logró, sin embargo su hazañ

