"El amor nunca muere de muerte natural... se muere de ceguera, de los errores y de las traiciones." Anaïs Nin El agradable sonido del canto de las aves me despertó, el chorro de luz entraba a través de los cristales de la ventana, me levanté y noté que había una vasija con agua tibia y una tina dispuesta para que pudiera asearme, suspiré, por lo menos podría darme una baño llevé el agua hasta detrás de una mampara de madera con cortinas en la que estaba la tina y la vertí cuidadosamente sobre la fría que ya estaba allí mezclándola hasta tenerla a la temperatura apropiada. -Ya está –Me dije, solté el lazo de cinta de mi pecho y dejé caer la prenda, introduje un pie y luego el otro sumergiéndome en la tina hasta quedar totalmente cubierta de agua, contuve la respiración por unos segundos

