Capítulo 5El enfrentamiento Magda se despertó a la mañana siguiente con el aroma de un delicioso café recién hecho y de tortitas calientes. Adormecida, fue a la cocina y se encontró a Jess concentrado en la preparación del desayuno. —¡Eh! Buenos días —la saludó el chico mirándola desde detrás de la mesa—. He pensado que tendrías hambre. Ayer por la noche no tuvimos la oportunidad de cenar. Magda bajó la mirada. —Disculpa. Siento mucho lo de ayer por la noche. No sé qué me pasó... No tenías por qué quedarte. —No pasa nada, no te preocupes. Tu sillón es cómodo. —Jess vio cómo dudaba en la puerta de la cocina, vacilante sobre qué hacer—. Venga, vamos a desayunar —la animó el ángel. —¿Qué hora es? —le preguntó la muchacha, sospechosa. —Las nueve... —¿Qué? Ya tendría que estar trabajand

