Capitulo 37. En la gran mansión Fisterra, Ivette recibe de un número anónimo, una fotografía que la dejan sin palabras, su corazón se acelera y siente angustia de pensar en su hijo, en el dolor que esto le podría causar, se llena de rabia y de impotencia, tanto dolor que al ver a su nuera llegar a la casa, de inmediato la detiene en el acto. — Detente. — Dice Ivette llamando la atención de Ameliz. — Buenas tardes señora. — Dice Ameliz un poco abatida por como ha Sido su día. — ¿Buenas tardes? ¿Te burlas de mí descarada? — ¿Qué pasa señora? ¿Qué le hice ahora? — ¿Qué que hiciste? Eres una descarada, Pero esto no se va a quedar así, mi hijo tiene que saber la clase de mujer que eres . — Señora, ¿De que está hablando? — De esto…— Ameliz se paraliza al ver su celular las fotogra

