Capitulo 11. Es extraña la manera en la que hace las cosas, claramente lo conoce, no es de sorprenderle si recuerda que es un hombre promiscuo según lo que dicen, no sería la primera vez que la llamaría para ella actuar tan natural. No se atreve a salir, incluso asea ella misma el lugar y organiza sus cosas en una persona gaveta. — Señora, usted no tiene que hacer esto. — La mujer mayor llega y Ameliz se incomoda. — Lo siento, no se enojé, me gusta hacer las cosas por mí cuenta. — No lo haga, si el joven lo sabe podría correrme. — No, no lo siento mucho, yo no quería causarle problema alguno, le prometo que él no lo sabrá, se lo aseguro. — Le agradezco mucho, permiso. La mujer se retira y Ameliz aún se siente ansiosa, no sabe que hacer en el lugar, se sienta junto a la vent

