Esa noche apenas pude dormir, aun me acompaña ese sentimiento de intriga, me es imposible olvidar el suceso, hay muchas cosas que no entiendo del todo, y planeo a como dé lugar averiguarlas, estoy seguro que algo esconden además de ese vestido, desearía haber visto su cara al menos.
—¿En qué piensas? —Mara cuestiona detrás de mí, me giro para verla a la cara, su semblante es el mismo solo ha cambiado que ahora no me fulmina con la mirada, que lastima casi he llegado a acostumbrarme a su mal carácter.
—Guao eso no ha sido un insulto ¿Desde cuándo soportas mi presencia? —Pronuncio arrogante arqueando una de mis cejas, ella ríe de forma sarcástica.
—No me derrito por ti si eso es lo que piensas—Responde con tono prepotente dejando la bandeja sobre la barra coloca los codos dándome una panorámica de su trasero, yo solo amplió mi sonrisa dándole un pequeño vistazo.
—No pienso disculparme pero… Te has tomado el día libre ayer, ¿Acaso fui muy rudo contigo? —Le recuerdo, inclinándome lo suficiente para que solo ella pueda oír la pregunta, el viejo no me dio detalles sobre su paradero solo me dijo que no vendría, por su causa no pude volver a la cabaña ayer, es mi momento de fastidiarla, Mara me mira a los ojos mostrando esa misma sonrisa lasciva arqueando sensualmente una de sus cejas.
—Para nada, solo tenía que resolver algunos asuntos—Responde de forma casual sin dejar de mirarme, la tensión carnal entre nosotros es palpable, siendo consciente de esto Mara acorta la distancia finge tomar un par de servilletas que están justo detrás de mí frotando sus labios contra mi oído solo para susurrar— Fue divertido, en cambio yo soy la que se terminó conformando contigo .
Con eso se va meneando las caderas de manera sensual hasta la mesa que acaba de ocuparse, sonrío relamiéndome los labios, quien diría que debajo de esa cara de amargura se escondiera una ardiente mujer, es bueno saber que no hubo sentimientos de por medio, aunque no me gusta ser el utilizado, solo con Archer me he sentido realmente herido, el sonido de la campana me distrae de mis pensamientos mirando como Melody entra a la taberna sosteniendo una canasta mostrando una radiante sonrisa mientras se aproxima hasta la barra donde estoy apoyado saludando a todos en su recorrido.
—Buen día, Axel—Me saluda colocando la canasta sobre la barra.
— ¿Qué tal estás? —Pregunto a modo de saludo.
—Algo cansada—Responde dejando caer los hombros de forma exagerada suspirando.
— ¿Muchos deberes? —Cuestiono por inercia.
—Se podría decir, luego de que te fuiste mi padre se ha levantado a desordenarlo todo—Se queja poniendo los ojos en blanco, ella parece el doble de madura que su padre, por fortuna me fui antes de que él viejo me viera, seguro Mara se quedo en casa por eso, podría haberlo dicho en lugar de hacerse la interesante—Ambos son unos desconsiderados, mi padre se vino a esconder aquí y Mara se ha largado porque tenía “asuntos” que resolver, terminé sola con todo el desastre.
—Debió ser duro—Concuerdo con ella la cual parece genuinamente molesta, ¿Por qué tanto misterio Mara?—¿A dónde llevas la canasta?
—Eh … ¡Que tarde es! Debería llevar esto a la cocina, ya me he tardado lo suficiente—Pronuncia con rapidez algo nerviosa atropellando las palabras, que irritante, toma la canasta para luego entrar velozmente a la cocina, uno de los clientes me llama para pasarle la cuenta, en eso Melody sale disparada llevando la misma canasta está vez es evidente que le costaba llevarla, su nerviosismo me dice que las cosas que lleva pertenecen a Archer, no se que gana con ocultarlo, no pienso ir tras ella, aunque sé que me arriesgo a perderla.
***
Estamos por cerrar cuando Donovan se aparece, justo estaba camino a girar el letrero cuando ha atravesado la puerta, mi mandíbula se tensó solo de verlo, él al verme entrecierra los ojos, acelero el paso dispuesto a machacarlo por segunda vez.
—Aquí no o Jhon se enfadará—Mara me detiene colocando su mano sobre mi pecho, que sube y baja por la rabia, por supuesto no se me ha pasado el enfado, la miro, sin querer termino fulminándola con la mirada mientras él nos observa—Yo me encargo, ve a la cocina.
—Mara…—Pronuncio su nombre como una clara advertencia tomando su mano.
—No tienes motivos para hacerlo, ¿Aún crees que vale la pena? —Sus palabras me han dejado sin argumentos, no ha disminuido lo que siento, ni un poco pero tiene razón, mis motivos giran en torno a ella, y en este momento sé que sobro en su vida.
—Llama si me necesitas—Pronuncio con un tono frío con un tinte amenazante, ella asiente dejando caer su mano, le doy una última mirada asesina a Donovan antes de girarme, les doy la espalda por completo solo escucho cuando ambos salen de la taberna, camino hasta la cocina sirviéndome un trago seco de vodka, me siento en uno de los taburetes, pensando que por segunda vez estoy estancado, no sé qué debería hacer o por quien debería hacerlo. Pasan algunos minutos en absoluto silencio, estoy atento a cualquier sonido que me alerte a intervenir, veo que no ha hecho falta cuando Mara atraviesa la puerta soltando un largo bostezo.
—Ya se ha ido—Anuncia tomando asiento a mi lado— ¿Lo ves? No hacía falta que intervinieras.
—Tú no me dices que hacer—Refuto poniéndome de pie.
—No te enfades conmigo, hazlo con ella, que te obliga a resolver sus problemas—Me dice cortante interponiéndose en mi camino, su rostro sereno mientras en su ojos centellaba arrogancia, parece que le agrada sentirse superior.
—Ese no es tú asunto—Le dejo claro, esquivándola para salir de la taberna, necesito aclarar mis ideas.
— ¿En serio irás con ella?—Pregunta detrás de mí.
—Fue divertido, pero no te debo explicaciones—Exclamo utilizando sus palabras de antes, salgo de la taberna, por supuesto que no iré a verla, no soy yo quien se ha equivocado, camino con un rumbo en concreto, tengo en mente descubrir los secretos de esa cabaña, la luz de las farolas ha dejado de acompañarme a mitad del sendero, enciendo mi linterna para continuar con el recorrido, el frío hace que me cueste el doble respirar, así que meto mi mano libre en el bolsillo de mi cazadora, motivado por conseguir respuestas.
Pues eso se ha ido al desagüe cuando veo las luces de la cabaña encendidas, me detengo a pocos metros de la entrada al jardín delantero, debatiéndome que debería hacer después de casi 2 horas de camino, ideo una historia convincente para que me dejen entrar y con ello en mente me aproximo a la entrada tocando un par de veces, nadie responde por los próximos minutos pero de igual manera la puerta se abre descubriendo a… ¡Donovan!
—Pero ¿Qué haces aquí?—Pregunta, su desagrado por verme de pie en su puerta se puede oler a kilómetros, aunque me ha tomado por sorpresa, no tardo en responder de la misma forma.
—No pienses que es una visita amistosa, imbécil —Respondí con un nivel de repulsión similar al suyo sino mayor, por alguna razón él se atraviesa entre la puerta bloqueándome la vista al interior.
—Entonces ¿A qué has venido?—Espeta, buena pregunta, por supuesto me reservo el motivo, solo necesito unos segundos para saber que decir en su lugar, pero Donovan se apresura a decir —¿Sabes qué? No importa, solo vete.
—¿A…Axel?—Pregunta dejándome sin aliento la voz de Charlotte detrás de Donovan—¿Cómo has llegado hasta aquí? ¿Cómo te enteraste? Le dije a Melody…
—¡Al cuerno! ¿Qué haces tú con Donovan? —La cortó colérico con un sentimiento que me quema por dentro al pensar que ellos… ¡No! ¡No es verdad!, estoy seguro que tiene una explicación o alguien saldrá lastimado.
—Espera, no lo entiendes déjame…—Ella nerviosa intenta explicarse abriéndose paso entre él y la puerta pero cuando lo hace noto que en su muñeca tiene una marca violácea esas que surgen cuando te toma con demasiada fuerza, no lo resisto la jalo del brazo atrayéndola hacia mí.
—¿Tú le has hecho esto?—Lo acuso mostrando la marca que Charlotte posee en la muñeca .
—¡Suficiente! Llévatela contigo o llamaré a la policía o mejor…—Pronuncia casi a gritos, disminuyendo el tono a propósito dejando la frase incompleta, frunzo las cejas al no entender que sucede, mientras él mira a Charlotte con expresión sombría haciéndola estremecer solo para decir—dejar que todo se vuelva cenizas, sabes que siempre cumplo lo que te prometo.
—¡Te lo ruego! Me iré ¡No lo hagas!—Súplica a punto de romper en llanto, ¿Qué poder tiene Donovan sobre ella? Es cierto, algo de esto cobra sentido al recordar ese vestido, y él piensa quemarlo es un mal nacido.
—Es que no tienes los …—Intento insultarlo por recurrir a algo tan bajo, sin tener las agallas de enfrentarse a mí de frente pero ella me abraza mojando mi ropa con sus lágrimas, ella niega moviendo la cabeza de un lado al otro, poniéndome en una situación complicada.
—¿No eres tú su defensor? Yo en tú lugar me iría sin armar alboroto—Se burla de mí mostrando esa asquerosa media sonrisa, me contengo de borrársela, apretando mi mandíbula cerrando mis puños a mis costados, está vez me está presionando demasiado.
—Axel, hazlo por mí —Ella me ruega levantando la cabeza, esa frase y sus ojos llenos de lágrimas me hacen revivir un recuerdo que me desarma por completo, asiento incapaz de decir una palabra, la sonrisa de Donovan se amplía cómo el del gato de Alicia en el país de las maravillas, lo ignoro todo lo que puedo tomando a Charlotte de la mano la arrastro hasta que sale de mi campo visual.
Aun sosteniendo su mano enciendo la linterna de mi móvil, su mirada fija en el suelo me hace saber que no quiere hablar de esto ahora y yo igual no estoy en condiciones de oírlo, así que comenzamos a caminar de vuelta al pueblo en completo silencio, solo el sonido de nuestras respiraciones junto con nuestros pasos rompe vagamente el sórdido silencio, siendo iluminados por la escasa luz de la linterna es casi predecible, que Charlotte se tropezara con una piedra desestabilizándose por completo afortunadamente la sostengo antes de caer.
—Lo siento—Se disculpa tímidamente sacudiendo su vestido azul turquesa de finos volantes.
—Eh llegado a creer que esa palabra no existía para ti—Bromeo dejando salir algo de tensión aligerando el ambiente.
—Solo no te acostumbres—Me dice, sacando a la superficie esa actitud mandona que me encanta.
—Como digas—Concuerdo con ella dejando mi móvil en sus manos para inclinarme a una altura que se le haga sencillo subirse en mi espalda.
—¿Qué haces?—Pregunta descolocada.
—Te llevaré, solo sube—Le ordeno al ver su indecisión, ella se queda de pie analizándome con la mirada.
—No digas tonterías el pueblo está aún muy lejos—Niega dando dos pasos lejos de mí, eso me desagrada de una forma que me es difícil descifrar.
—Charlotte, solo sube—Ordeno por segunda vez un poco más serio entrecerrado mis ojos sobre ella, la veo dudar, al final se decide, camina temerosa hacia mi subiéndose a mi espalda, cuando está en posición coloco mis manos sobre sus muslos ella da un salto junto con un pequeño chillido que me ah hecho imaginármela en una situación distinta—No hagas eso.
—Podrías haberme avisado—Me recrimina colocando sus manos sobre mis hombros en el momento que me pongo de pie caminando con ella a cuesta, ruedo los ojos, me sorprende lo sensible que llega a ser.
—Solo alumbra el camino y deja de quejarte—Le reprendo fijándome en el camino, extraño su voz luego de un par de minutos de silencio, siento como se relaja dejando reposar su frente sobre mi espalda.
—Donovan es un miserable—Susurra por detrás de mi oreja, su voz es tan dulce que me desagrada ese tono lastimero que adquirió cuando lo ha nombrado.
—Te chantajea—Concluyo dejando salir todo el aire de mis pulmones.
—Esa cabaña perteneció a los padres de Rick, lo es todo para mi, haré lo que sea por protegerla—Afirma llena de convicción, la verdad no me sorprende su postura tratándose de él, eso no significa que me agrade—¿Cómo la encontraste?
—Dí con ella por casualidad—Contesto sin más enfocado en el camino.
—Creí que Melody te lo había dicho—Confiesa un tanto aliviada, mi instinto no sé equivoca—Ella fue quien me consiguió herramientas para abrir la puerta.
—Te arriesgaste demasiado—La reprendo tensándome de solo pensar que ese imbécil le puso la mano encima y yo no pude evitarlo.
—No tenía más opción —Se escusa con voz temblorosa.
—Me tienes a mí—Le aseguro inclinándome para que pueda bajar en el momento que llegamos a su casa, al hacerlo ella me mira a los ojos y ese brillo me hechiza.
—¿No estás enfadado por…?—La corto antes de que termine la pregunta.
—Sí te he traído hasta aquí significa que quiero olvidarlo—Le hago saber dedicándole una de mis sonrisas más sinceras, lo juro quiero olvidarme de aquello.
—Entonces ¿Quisieras quedarte…?—Comienza a decir pero a la mitad se queda sin voz, esto es desesperante, me acerco a ella acuno su rostro entre mis manos y la beso, con tanta ternura que parece que sus labios son los pétalos de una flor.
—Me quedaré, solo a dormir si es lo que quieres —Le aclaro cuando nos apartamos, me conformo con ese beso por ahora—Te lo advierto que querré más luego.
—Esta bien —Afirma abriendo la puerta, la sigo, vamos tomados de la mano hasta su habitación, nos soltamos cuando Charlotte va al closet por su pijama, yo me quito la cazadora junto con mi camisa, cuando Charlotte se gira en mi dirección su rostro palidece mirándome sin perder detalle de mi torso, si no se controla esto no va a funcionar—¿Ahora?
—No duermo con ella puesta —Explico señalando mi camisa, solo para tranquilizarla, ella asiente un par de veces antes de por fin apartar la mirada encerrándose en el baño, me recuesto sobre la cama para esperarla mirando al techo, cuando escucho la puerta del baño abrirse, mi mirada viaja a las pálidas piernas de Charlotte que están al descubierto ya que su short solo cubre su trasero y un tercio de su muslo—Esto no es justo.
—Estamos a mano—Asegura ella metiéndose bajo las sábanas justo a mi lado, en venganza me pego a ella abrazándola por detrás entrelazando mis piernas con las suyas—¿Qué haces?
—Solo me pongo cómodo —Pronuncio con sutileza, satisfecho al ver cómo nuestros cuerpos encajan a la perfección, lo olvidaba, estiró mi brazo a un lado dejando caer el marco boca abajo, no podré dormir si ese tipo me observa el resto de la noche.
—Buenas noches, Pirata—Dice girándose de modo que su rostro se esconde en mi pecho.
—Hasta mañana, mi Sirena—