Capítulo 67.- Amaia Domínguez García Puerto Vallarta, Jalisco, México No supe ni por cuantas horas dormí esa mañana, desperté ya bien entrado el día cuando un delicioso aroma, me volvió a la vida y sentí que me envolvían unos brazos que conocía muy bien, los brazos del hombre que amo, de mi Axel. El me llenaba de besos, me sentía dichosa y me arrullaba más, quería seguir durmiendo, estaba demasiado cansada por todo lo que había pasado. —Amaia, despierta preciosa que ya son las tres de la tarde—Me decía él—Te amo, mi vida, ¿Sigues muy cansadita? Se me había pasado toda la mañana y parte del día durmiendo, todo lo que habíamos pasado la noche anterior me había pasado factura y apenas me estaba despertando. —Hola mi amor—Me levanté quedando sentada en la cama—Sí un poco, mi amor ¿Cómo

