Capítulo 24.- Amaia Domínguez García León, Guanajuato, México En ese momento, tocaron la puerta, salí de la recámara y fui a ver quién era, y al abrirla era Axel; en la torre pensé dentro de mí. Él ya estaba muy guapo e impecablemente arreglado para ir con su cliente, él nunca me decepcionaba. —Hola, cariño ¿Puedo pasar? He venido por Ale—Se me acercó demasiado provocando un escalofrío que me recorrió toda—Te ves muy bien, para la borrachera que cogieron anoche ustedes dos. —Hola, amor—Lo besé rápido y él me correspondió encantado el beso—Ale no podrá ir, se siente muy mal. —Amaia—Gritó Ale, haciendo que nos separáramos del segundo beso—Tráeme algo, quiero devolver. Le llevé una cubeta de las de trapear, en ese momento era lo más práctico y ella hizo lo propio, sin darse cuenta de

