Capítulo 52.- Amaia Domínguez García León, Guanajuato, México Bajamos del auto, cruzamos el estacionamiento y para entonces yo, ya estaba llorando de nuevo. No podía más con esto, quería lanzarme a sus brazos y decirle lo mucho que lo amaba y que lo extrañaba y al mismo tiempo, ya no podía ni tenía fuerzas de hacer aquello, estaba muy resentida. —Amaia cariño, háblame por favor—Me suplicó Axel—Te amo preciosa y lamento mucho lo que pasó aquella noche, no puedo vivir sin ti. Te prometo, te juro que, no vuelve a pasar algo cómo eso, te lo juro por lo que tú quieras, que nunca en mi vida te volveré a tratar así. —Axel—No podía sostener su mirada—Me hiciste sentir, la peor de las mujeres, me humillaste, me utilizaste, te portaste frío conmigo y yo no puedo concebir que me hayas hecho el

