Ella se acercó, se levantó de puntillas y comenzó a besarlo, él sonrió y las cargó como siempre. La llevó a la cama y la miró mientras ella jadeaba con desesperación. Cualquiera que la mirara pensaría que había sido drogada. Se apoyó en una mano y con la otra comenzó a masajear sus pechos, pellizco su alegre pezón y ella arqueó la espalda mientras gemía. Caín sonrió y comenzó a besarla, Sally al sentir su cercanía trató de aferrarse a él con fuerza. Se acomodó entre sus piernas y admiró su cuerpo, se quitó la camisa ante la mirada desesperada de Sally. Él podía sentir no sólo la lujuria, avaricia o soberbia. Era un inocente sentimiento, completamente desconocido para el. Aprisionó sus manos sobre su cabeza y comenzó a besar el lugar que más le incomodaba y le acomplejada. Sally

