Me levanto del sofá, retrocediendo varios pasos. - ¿Qué sucede? – pregunta soltando una risita – no tienes que asustarte, después de todo seguimos casados. - No vine aquí para eso – respondo caminando hasta la puerta. Al ver mis intenciones, corre hacia mí, rodeando mi cintura con los brazos. - ¡No te vayas! Dame una última noche – pide con la cara pegada a mi espalda. Tomo las manos que se aferran a mi cintura y con cuidado, las separo. Una vez libre, doy la vuelta para mirarla. Hay una ligera esperanza brillando en sus ojos. - No puedo hacerlo, me comprometí en una relación con Emilia. Al escuchar su nombre, su rostro se distorsiona en una mueca de odio. - Me lo debes, después de todo lo que tuve que soportar. Solo una última vez, si aceptas no volveré a molestarte. Firma

