La mirada de Sloan se ensombrece todavía más y me mira con una mezcla de preocupación e incredulidad, como sino pudiera entender mi comportamiento. Permanecemos en un tenso silencio en el que ninguno de los dos parece dispuesto a decir una palabra. Pasa una mano por su cabello, como siempre hace cuando está molesto y necesita tranquilizarse. - Lindsay y yo no tenemos esa clase de relación. Acepté su invitación a cenar para discutir los detalles del proyecto en el que su equipo está trabajando – dice rompiendo el silencio. Me cruzo de brazos sin creer en sus palabras. - Si es verdad ¿Por qué esperaste hasta ahora para decírmelo? - Porque era algo sin importancia para mí, no fue hasta que mi madre me llamó para preguntarme sobre la relación que mantenía con una empleada de la empre

