Señorita Klumps Lo que iba a acontecer luego de esa revelación, me tenía excitada, dispuesta y super mojada. Henry no perdió tiempo y apagó algunas luces y ese ambiente era tan erótico que me causaba estragos en mi entrepierna. — Desnúdate — ordenó. Comencé a hacerlo y noté como él también se despojaba de sus ropas. La oscuridad y el silencio era absoluto, no era una situación que me extrañara ya la había disfrutado en otras ocasiones pero en esta se estaba prolongando mas de lo habitual, él estaba creando eso para nosotros. Traía una corbata en su mano y sonrió con malicia. Una venda negra sacó de su bolsillo y cubrió mis ojos y eso me impedía ver a mi alrededor. La corbata ligaba mis muñecas e impedía la tentación de quitarme la venda. Podía sentir como el resto de la corbata pasaba

