Señorita Klumps No sabía que justo hoy él podría estar aquí, de haberlo sabido, estoy segura que habría venido antes. Tenerlo frente a frente, era ese pensamiento que antes de dormir se apoderaba de mi. En su rostro podía verse que no la estaba pasando bien y me daba mucha intriga saber que sucedía, pero sabía que era tan testarudo como yo. — Es muy extraño verte por acá Klumps — — ¿Que puedo decir ? Extrañaba tu egocentrismo — dije. — Y yo a ti — Sentí mis rodillas caer y no necesité más para darme cuenta que éramos dos extraños que deseaban estar juntos sin poder tan siquiera tocarse. Mirarnos por segundos se convirtió en una regla no escrita para los dos. Mi corazón latía muy fuerte y los sentimientos querían salir sin control. — Estoy aquí — y tomé su mano, pero la retiró m

