Narra Mateo Salí corriendo para encontrarme con Johana y Leandro cuando bajaban del auto. —¡Cuéntamelo todo!—llamé. Tenía la sonrisa más grande y satisfactoria en su rostro. —¿Qué? Ella se puso de puntillas y me besó. –Te extrañé, eso es todo—me dejé disfrutar el momento, pero cuando pensé en cómo reaccionaría Leandro, me aparté. Mis ojos lo encontraron al otro lado del auto, y nos estaba sonriendo tanto a Johana como a mí. —¿Tuviste un buen viaje?—le pregunté a Leandro. Sus ojos se dirigieron a Johana y luego me miró asintiendo. —Fue revelador. Llevé el bolso de Johana hasta las escaleras y luego lo dejé en el suelo. Regresé al auto, y antes de ayudar con más cosas, tomé a Leandro en mis brazos y lo besé. Lo extrañaba tanto a él como a Johana, pero había algo indescriptible e

