Narra Johana Estaba caminando por los pasillo de la universidad con algunas nuevas amigas. Mi teléfono empezó a vibrar en el bolsillo de mis vaqueros. Lo saqué y vi que era mi papá. –Hola—dije mientras agitaba mi teléfono. Las chicas me sonrieron mientras reduje la velocidad para responder. —¡Nunca lo vas a creer! —¿Qué pasa, papá? —Hay dos equipos de reparadores aquí para solucionar los problemas de la cafetería. Se oían golpes y taladros de fondo. —¿Papá? ¿Qué? ¿Dos equipos? —Espera, déjame salir—esperé un minuto a que aclarara el ruido y luego empezó a hablar de nuevo—.Dos grupos de hombres aparecieron esta mañana para solucionar algunos de los problemas en la cafetería. —Pero recién lo arreglé para los techadores la semana pasada. ¿Terminaron? ¿Pasa algo más? —¡Oh, no! Alg

