Preocupado y con algo de pesar, César abordó su camioneta en esta fría mañana, comenzaban a caer algunas gotas de lluvia cuando salió de la casa. Pese a su oposición, Fabiana lo acompañó hasta la entrada de la casa, y solo cuando perdió de vista la camioneta en la distancia, volvió al interior, no sin antes asegurar la puerta. No imaginó sentir el vacío que la invadió apenas estuvo en el centro de la sala de estar, por instinto se llevó las manos al vientre. Esta sensación se le presenta como algo nuevo, totalmente diferente y hasta angustiante, y más al saberse extrañar a alguien que no será para ella. El tiempo que tiene allí, siempre que Fiorella o Josephine pasan días con ella, tiende a sentir el peso de la soledad cuando se van, pero no con tanta magnitud como lo está viviendo ahora.

