Fabiana al ver que no tiene más opción, acudió al portón a abrirle la reja a César. Con cierta aprensión, dado el efecto que sin saberlo el abogado tiene sobre ella. Solo desea alejarse de él y tratar de reconstruir su vida desde el punto donde ella estaba tranquila, con la felicidad que le aportaba ver a Fiorella avanzar y ella trabajando en lo que más ama. A ese punto quisiera volver. Tanto que se cuidó de no caer, de no dejarse llevar, de no involucrar sus sentimientos más allá de la nobleza que reconoce tener. Esa misma nobleza sin darse cuenta la fue empujando a un lugar del cual no tiene retorno. Adora al hijo de César y Arianna como si fuera suyo, lo añora, como cree cualquier madre extraña al hijo amado, siente su vacío no solo en su vientre sino también en su corazón. Desde el mi

