EIDAN Cuando deje la mansión el viento frío de la noche me golpeó el rostro, no era de extrañar qué las noches ya empezarán a ser frías, porque ya se estaba acercando el otoño. No pare de caminar hasta que llegue al área de entrenamiento para los hombres lobos, quería golpear unos cuantos postes de madera antes de volver a la cena. No sabía cuanto tiempo podía contenerme de sacar las garras. Caminando al centro dejé en el camino de las gradas mi saco y corbata, arremangando mi camisa blanca antes de darle el primer golpe al poste que tenía enfrente de mí, intentando sacar todo de mi sistema. Al tercer golpe me detuve al percibir el aroma de mi Matte por todo el lugar, sin embargo, no me voltee a verla. No quería apreciar su hermoso rostro horrorizado por mi comportamiento de hace solo

