EBBA FISCHER Me bajo del auto algo desorientada. ¿Cómo pude hacerlo? Lo dé tocarme otra vez. El sol ha desaparecido al igual que mi cordura. Matteo desparece del lugar dejándome sola en la entrada de la puerta. No es un tonto, sabe muy bien lo que paso en esa sala de interrogatorios y el hecho que sepa me avergüenza por completo. Me llevo la mano a la cabeza intentando borrar las imágenes. Mis brazos aferrándose al cuello de Santino mientras me embestía hasta dejarme sin sentido. Los gemidos que me tragué para no ser escuchada por el guardia de la puerta. El hecho de escucharlo decir que era suya una y otra vez. Pero se acabo. Avanzo a la entrada. Todo termino entre nosotros, fue el final. El final de algo que nunca tuvimos. Mi mano toca la manija de la puerta e ingreso. Ne

