Estábamos por fin en el recreo, durante todo el día le había estado comentando a Jen sobre todo lo que había tenido que hacer por ese odioso castigo. —Esa chica de cabello púrpura es tremenda —Se quejó negando con la cabeza Jen mientras daba un mordisco a su manzana. Reí sin ganas. Claro, no me había atrevido a contarle sobre los mensajes que me enviaba amenazándome, y es que tampoco se lo pensaba contar. Ni a ella, ni a Logan, ni a Nana, ni a mi madre, ni a nadie. Considero que esa era una situación que yo misma debía solucionar. Ya que con lo que últimamente está sucediendo, notaba que Logan no estaría ayudándome o defendiéndome para siempre y creí que ese sería un buen inicio para empezar a resolver mis propios problemas. —¿Cómo van a esas heridas? —Preguntó Jen detallándome cada sec

