Con la cabeza llena de frustraciones regresó a casa y todo acabó en cuanto observó aquella hermosa joven que se acercaba a él con un brillo en sus ojos que parecía mágico, solo ella podía calmar el caudal de energía negativa que inundaba su cuerpo. Él la tomó en sus brazos y uniendo sus labios, sintió el motivo que lo instaba a regresar a casa, el único lugar que tenía sentido para él. —¿Me has extrañado? —Cada hora del día era un reto para mí en tu ausencia. —No lo creo así, pues te invité a que me acompañaras y te negaste. —No quiero lamentarme por lo que no pude hacer, ahora entremos a casa para que descanse. —Es lo que estoy necesitando, pues ha sido el viaje más pesado que he tenido. Después de un reconfortante baño, cenaron juntos y Elliot quedó dormido como una roca. Él no sa

