Manuel llegaba a su casa del casino y cuando estaba entrando se percató de que se estaba acercando un lujoso auto y enseguida se dio la vuelta sospechando que se trataba del jefe. Él estaba en lo correcto, ya que aquel auto se detuvo justo frente a su casa. —¿Hasta cuándo me tendrás esperando? ¿Acaso ya no te interesa la oferta que te he propuesto? Manuel intentó acercarse y los escoltas del temido mafioso lo revisaron por completo antes de que pensara en avanzar el segundo paso. —Esta limpió —informó su hombre de confianza y entonces él se acercó al vehículo blindado y llenó de escoltas. —Le dejaré un mensaje con una invitación para que venga a casa y así poder hablar con ella sin interrupciones. —¿También estaré invitado? —expresó imaginando su tierno e interesante rostro. No había

