Estoy esperando a Danna en la plazoleta desde hace 10 minutos, sinceramente me siento como un tonto, a pesar de que acostumbro llegar tarde, sé que no es muy buena idea hacerla esperar.
Nunca me habían dejado plantado, así como nunca he hecho la gracia de dejar a nadie esperando, para luego no aparecer.
Me pregunto. ¿Será que Danna no va a venir? Ya han pasado 3 minutos desde la hora acordada, siento que todos en el lugar me miran…
…es incómodo sentir como si todos te miraran. Si Sentir, no es que verdaderamente lo hagan. ¿Porque se fijarían en ti? Puede ser que estés allí solo para relajarte un rato y disfrutar la vista, tal vez puedas estar descansando (Argh, hasta ahora mis pensamientos me habían permitido relajarme, pero no es así desde que llego este último). ¿Quién rayos descansaría por tanto tiempo en el mismo lugar?
Soy un tonto, a pesar de que tengo el teléfono en la mano no me atrevo a marcar el número de Danna, quizás porque si lo hago hay un 50% de probabilidades de que traiga el teléfono encima, un 25% de que me conteste, y lo más seguro un gran 75% el que no lo haga.
Mientras más pasa el tiempo me inquieto, ya han pasado 10 minutos de la hora acordada, sinceramente, el tiempo vuela cuando leo, pero por alguna razón, en este momento el tiempo es superado en velocidad por una tortuga.
20 minutos…
30 minutos…
Ese es mi límite, 30 minutos, no puedo seguir esperando. Ahora si siento que hice una ridiculez, ‘Yo’ esperando 30 minutos, pude haber leído fácilmente 20 páginas del libro en el que tenía interés…
“Ya era hora…”
Apareció en mi vista la chica que hoy me ha hecho pasar los 50 minutos más largos de mi vida. (En el sentido literal de la palabra largo.)
De todas las personas que componen mi grupo, la más cercana a mí, y puede que quien más me conozca (lo que le he permitido saber de mí.)
-Holaaaaa, Rafa ¿Llevas mucho esperando?-Me abrazó fuerte y cuando se separó de mí me hizo la pregunta.
-Tal vez 1 hora.-Sonreí mientras le decía el tiempo.
-¿Qué?
Quedó estupefacta cuando le dije el tiempo que llevaba esperando.
-Sí, llegué hace casi una hora… ¿Por?
No me contestó.
-¿Danna?
Sigue sin contestarme.
-Si no me vas a responder al menos dame señales de que tienes vida.
Nada.
¿Así es la cosa? Sonreí maliciosamente.
Me le acerqué y le hice cosquillas…
-Noooo, Rafa, detente… no... ¡RAFA!
Cuando me separé de ella, estaba respirando agitadamente.
-Con eso estamos a mano.
Me reprochó con la mirada.
-Si no vas a hablar, me veré obligado a hacerlo otra vez…
-Pensé que era más temprano… Lo siento.
-No, no, ya dije que estamos a mano, nada de disculpas.
-Igual. ¿No te sentirías igual si tú eres el que llega tarde?
Mmm, No exactamente. Solo…
-Dependiendo de quién sea la persona.
Tampoco esperaba esa respuesta de mí.
-Rafa ¿Estás bromeando?
-No, y creo que es hora de empezar a caminar si queremos terminar temprano lo que vamos a hacer.
-Rafa…
Me voltee a mirar y seguía en el mismo sitio. Me regresé y la halé suevamente hasta que caminó sola.
-Danna, no le des muchas vueltas al asunto, conténtate con saber que no te dejaría plantada a menos que tenga buenas razones para hacerlo, una buena sería ‘morir’.
-Hey, con eso no se juega…
-Pero estoy en lo cierto. Otra cosa sería que hubiese un tsunami e inundara todo Maracaibo, aunque teóricamente es muy poco probable.
Ja. Mi sentido del humor es pésimo, en lugar de hacerle reír, hice que se molestara conmigo… no elegí muy bien mis palabras para encender nuevamente el ánimo.
-Rafa, tu sentido del humor está literalmente podrido.
-Lo sé, no hace falta recordarlo…
-¿Hace cuanto que no caminabas al aire libre Rafa?
-¿Mmm? No sé, tal vez unos 7 meses.
-Culpa de los libros ¿No?
-No. Ve. Las.
-Ay sí, tus novelas.
-Epa chica, más respeto, ¿Eh? Las novelas son muy buenas.
-No me interesa leer, deberías saberlo con las tantas veces que te lo he dicho.
-Como tú digas, pero llegará el momento donde no te hallarás sin un libro, ya sea digital o no.
Seguimos paseando un rato para relajarnos después de mis pésimas bromas.
*****
-En pocas palabras ¿eres un mal trabajador?
-No, no lo soy, simplemente hago lo que puedo, ya solo me queda buscar un trabajo, si lo encuentro antes, mejor.
-No deberías dejar ese trabajo, pero no tengo otra opción que apoyarte.
-Gracias por el apoyo.
Nos sonreímos sentados en un unas bancas que encontramos.
Es agradable pasar el rato un fin de semana, sin nada más que hacer, definitivamente necesitaba hacerlo.
Se produjo un silencio cómodo entre los dos. Que pensaba ella, no lo sé. Yo por mi parte viajé de inmediato al mundo de los libros... imaginando lo que escribiría apenas tuviese la laptop a mano.
De inmediato tuve los personajes.
Adrián, el protagonista.
La historia de cuando él era niño, hasta tener poco más de 19 años.
No se me viene un título para el libro, lo pensaré poco a poco, tal vez pueda simplemente dejarlo para leerlo yo mismo.
Las amistades que forjó durante su vida, sus desamores, que tipo de vida tuvo…
-Otra vez soñando despierto…
Danna me sacó de mis ensoñaciones. Parece que me perdí por la ‘comodidad’ del momento.
-Los escritores somos considerados ‘Soñadores’, mientras los que leen, son quienes viven dentro de nuestros sueños.
No hay nada más bonito, que soñar despierto. Pero nada mejor que ver el sueño de alguien más hacerse una realidad.
-Ya vas a empezar con tu loca filosofía.
-Pregúntaselo a alguien que sienta pasión por los libros, y después dime si me equivoco, ahí veremos si mi filosofía está del todo errada, o si es una realidad.
-No, Gracias, es raro encontrar a gente como tú. Ya tengo suficiente con saber que te gustan los libros.
No pude contener la risa. Cuánta razón tiene ella, los que tenemos esa pasión por leer, rara vez nos encontramos con alguien que comparta lo mismo con nosotros.
Si soy alguien raro, no lo sé. Solo estoy seguro que soy alguien diferente. Alguien que no se adapta a las modas, soy de los que marcan la diferencia así me consideren un ‘loco’, ‘raro’, ‘anticuado’, etc.
Muchos dicen que es mejor ver una película, en mi caso prefiero leer el guión original (Novela) y después ver la película. Así sé cuándo: Omiten, cambian, mezclan o sencillamente no se apegan al original.
Ya cuando la vea, entiendo los silencios que se forman en la película.
-¿Danna, cuando me acompañaras a leer así sea solo 10 páginas? No te pido mucho, tal vez sean suficientes para ganar tu interés.
-No, te he dicho, muchas veces que no… Espera. ¿Si lo leo, me dirás lo que me ocultas desde ayer? Depende de tu respuesta la mía.
Astuta, estás usando la estrategia del ‘Dando y Dando’. No pensé que fuera posible, salgo ganando porque leerá… pero no son muchas páginas… debería hacerla leer más páginas si quiero hacer que lo lea… no, espera… si lo hago, perderé la apuesta.
-Apuesta.
Lo entendió, sigue en pie la apuesta.