Día Martes
Sigo pensando en cambiar pronto de trabajo… al parecer será más pronto de lo que creía originalmente…
Vino a mí mente lo sucedido ayer…
>Wow ¿ese no es Marcus? Tenía mucho que no le veía, fue mi compañero de clase hasta 5to Grado, cuando inicié 6to Grado ya él no estudiaba conmigo, entonces un tiempo después, cuan lo menos uno o dos años después me contó que sus padres le cambiaron de escuela cuando se mudaron al lugar donde estaban viviendo en ese momento.
>Me acerco a donde él estaba hablando con alguien, y cuando me notó de inmediato detuvo la conversación y sonrió. Sí, no me confundí, era él.
>Di unos pasos más hasta que estuve lo suficientemente cerca para estrechar su mano y le extendí la mía.
>-Marcus, ¿cómo estás amigo?
>Levantó una ceja, cosa que me dejó confundido…
>-¿Cómo que amigo?... se dice amigazo, Brother ¡Estoy rebien! ¿Y tú?
>Ahora fue mi turno de molestarme un poco por dejarme caer en sus juegos.
>-Al parecer nunca cambias, Marcus.
>Cuando lo dije, fue de manera neutra, sin un solo ápice de emociones. Pero solo fue durante dos segundos cuan lo mucho… pues de inmediato nos abrazos y empezamos a reírnos como en los viejos tiempos cuando estudiamos juntos.
>-Creciste mucho desde entonces. ¿Eh, Rafael?
>-Sí, como bien ves, lo hice. Pero te aseguro que tú no te quedas atrás…
>Crecimos bastante, cuando fuimos compañeros cualquiera podía fácilmente confundirnos con un pitufo. No por ser azules, sino por nuestro tamaño.
>Quien creería que Marcus en realidad era tan bajito en el pasado.
>-Rafael ¿has seguido estudiando?
>-Sí, quien me preocupa eres tú, no eres del tipo de persona al que le gusta estudiar.
Hizo una pequeña mueca cuando se lo recordé…
>-Ya sabes, lo de siempre. Estudiar e ir a casa, cuando estoy allí ayudo en los quehaceres y esas cosas.
>Solté una carcajada, cuando imaginé a Marcus fregando platos y limpiando el piso. Definitivamente es algo que quiero ver para poder creerlo.
>-Hey, que es la verdad, tampoco es que me agrade mucho limpiar, pero no se puede hacer otra cosa. ¿Y tú?
>-Estudio y trabajo.
Abrió los ojos como platos…
>-¿Trabajas?... Rafael… Si no me equivoco, eras el más holgazán que había en toda la escuela.
Esas palabras fueron como dagas directas al corazón, e hicieron su efecto, porque no puedo mentir diciendo que no fue así cuando en realidad si lo fue. El dolor desapareció así como llegó, porque recordé que Marcus no lo hizo con esa intención.
>-No, no trabajo, solo voy a jugar en un sitio llamado empresa y me pagan por hacerlo.-Dejé que mis palabras demostraran todo el sarcasmo posible.
>-Si lo dices así no hay manera de que no te crea…
>-Pero, estoy buscando otro por ahora, dejaré el que tengo para enfocarme en otro.
Nos sentamos, y desde esa última frase mía él no ha dicho nada más.
>-Rafael ¿Qué tipo de trabajo buscas?
>-Uno donde me paguen, obviamente.
Lo vi poner los ojos en blanco.
>-Entonces, reformulo mi pregunta ¿Qué quieres trabajar exactamente?
Ya tenía en mente lo que quería trabajar, pero ahora que lo dijo estoy dudando sobre si debería buscar trabajo en un supermercado o algún otro que no me quite tanto tiempo…
>-La verdad, aún estoy indeciso. Pero si quisiera elegir un trabajo, buscaría uno en un supermercado.
Son mis sinceras palabras. Eso es lo que creo querer por ahora.
>-Entonces, estás de suerte amigo, puedo hablar con alguien que me estaba ofreciendo trabajar en uno hace unos días. No quiero trabajar allí obviamente, así que si tú lo quieres, te lo puedo conseguir.
> ¿Me lo tengo que pensar dos veces? Tal vez… no sé si Marcus lo dice en broma. Lo miré fijamente para saber si miente o no.
>-¿Por qué me miras así? No tengo algo en mi rostro ¿O sí?
>-No estás mintiendo.-Se lo dije en forma de afirmación, más para creerlo que preguntarlo.
>-No, no estoy mintiendo.
>-O… key… Según tu información, un amigo te consiguió trabajo.
>-Sí.
>-Pero no quieres el trabajo.
>-Exacto.
>-Y como estoy buscando trabajo, me lo estás ofreciendo.
>-Eso es lo que dije.
Bien, no lo ha negado, tampoco se ha reído diciendo que era broma, me lo ha confirmado tres veces.
>-En resumen… ¿El trabajo es mío si lo quiero?
>-Y si aún siguen buscando trabajador…
No he dejado de pensar la propuesta que me hizo Marcus. Debería poder avisarme en unas horas. No me dio hora específica, solo dijo que estuviera pendiente en el horario de la tarde. Y eso es lo que hago.
Hoy fue otro día de trabajo algo ajetreado, como siempre, lo consideré una rutina diaria.
Trabajar.
Almorzar.
Trabajar otra vez.
Y llegar a casa.
No ha cambiado mucho desde que empecé a trabajar. Lo único ha sido que Tatiana también me comentó que dejaría de trabajar pronto, cuando, no sé pero hay posibilidades de que yo deje de trabajar antes.
Los días han pasado a un ritmo bastante normal. Me sorprende hallarme tan relajado después de que me habló Marcus acerca de un nuevo trabajo. Siento que desapareció una carga que me fatigaba un poco.
Ya me puedo concentrar en lo que quiera por ahora (si lo pensaste, felicitaciones. Me concentraré en leer…)
¿Qué? ¿Cuestionas mi cordura? No te culparé si lo haces, porque yo también cuestiono mi forma de pensar de vez en cuando.
Ahora, algo que debo hacer antes que otra cosa, y eso es ir al mercado a comprar. No fui ni el sábado, ni el domingo por estar ‘ocupado’ casi todo el tiempo.