9.

2701 Palabras
Danilo’s POV Me sentía muy feliz esta noche y mi ánimo no hacía nada más que mejorar. Hoy era un partido del junior muy importante, es que como nunca en mucho tiempo habían avanzado a la final y como con ellos se sufre tanto, íbamos a ver el partido rogando porque ganaran. Habíamos pensado en ir al estadio, pero como tenía a los niños, no podría ir y los chicos que siempre se rehúsan a ir a cualquier lado si no voy, prefirieron quedarse conmigo a verlo, también vendría Adrián y le había dicho a Mila que viniera, porque ahora que había regresado, por decirlo de alguna manera, a mi vida, quería verla el mayor tiempo posible porque en mi mente no podía pensar en otra cosa más que quería en verdad volver con ella y sí, estaría dispuesto a hacer todo lo necesario, porque ella lo valía. Quería lograr que nos hiciéramos cercanos de nuevo, tomándome mi tiempo, no quería apresurar las cosas y dañarlo todo. Quería hacer las cosas bien para tenerla de nuevo en mi vida, la extrañaba, la amaba y sabía que mi vida no era vida si no la tenía a ella conmigo. Pensé que no vendría, es que ella me puso muchas trabas diciendo que estaría ocupada y demás, lo entendía, así que la esperaba, pero no estaba seguro de si vendría. Acá ya estaba Adrián, Carlos y Milton, el último había traído guandolo, que era un trago artesanal local y que estaba más malo que cagar para dentro, muy ácido, es que normalmente sabe bien, pero como lo preparó el mismo sabía horrible, aunque no podíamos rechazárselo porque se ofendería. -Oiga Danilo, ¿tiene vasitos de aguardiente? ¿de los pequeños?-Me preguntó Milton y le señalé un estante que estaba atrás. -Mierda, creo que nos hará seguir bebiendo ese guandolo. No sé si es que lo batió con el trasero, pero tiene un sabor a ano que no me deja ser feliz, es horrible.-Se quejó Carlos y no pude evitar reír ante ese comentario tan ordinario. -No te rías de a mucho que es verdad, sabe a puro orto, me quiero morir.-Dijo Adrián quejándose, mirando el vasito en su mano con repudio. -Y lo peor es el hedor, huele peor que la áxila de Hinestroza y es mucho decir.-Dijo Carlos y Adrián lo miró de reojo. -¿Qué hacían que se la oliste?-Le preguntó curioso como si quisiera sacarle algún tipo de información. -Nada, ¿crees que soy tú o qué? -¿Por qué dices eso?-Respondió Adrián a la defensiva. -Sé que tienes tu lado marica, no te hagas. No es que me ofenda, para que no pienses que soy homofóbico, pero sé que se te parte la galleta y bien fácil. -¿Cómo así?-Pregunté confundido.-¿Le partiste alguna galleta a Adrián? -En verdad eres bien menso, soperutano.-Me dijo Carlos y le enseñé mi dedo del medio. -Cállate.-Me quejé. -Oye Danilo, has estado muy callado hoy y no deberías, tus hijos ya duermen, deberías relajarte, ¿o en qué piensas?-Me preguntó Adrián y lo miré. -Le dije a Mila que viniera hoy en la empresa, pero en pocos minutos empieza el partido y no viene. -¿Invitó a la Mila?-Preguntó Milton mientras me ofrecía un trago de guandolo, lo acepté a regañadientes y asentí, respondiendo a su pregunta.-Pero, ¿por qué la invitó? ¿ha seguido con eso de hacerse cercano a ella aún cuando le hemos dicho que deje eso así? -Pero es que…-Me interrumpió Carlos. -No deberías ni hablarle a Mila, no te hará bien. Si ella quisiera regresar contigo ya lo habría hecho. -Es cierto, mi hermana está bien cambiada, muy en sus cuentos. Por eso te llevé el otro día donde las cariñosas, a ver si limpiabas tu aura y te la sacabas de la cabeza, pero saliste peor. -No me iba a meter con una prostituta solo porque tú querías.-Me quejé. -¿Y tú no? ¿es que acaso eres marica como el Adrián?-Dijo Carlos y fruncí el ceño. -¡No! Pero… ¿tú lo eres?-Le pregunté, negó con la cabeza de inmediato y en ese momento, escuchamos el timbre de la puerta sonar. Milton abrió y vi a Mila entrar, saludó a todos y de último a mí, sonreí al verla. Se sentó junto a nosotros, es decir, frente a la televisión, pero ella se vio incómoda de inmediato. -Mmm, por sus miradas, supongo están ofendidos conmigo.-Dijo Mila, hablándole específicamente a Carlos y Milton.-Lo supongo porque no fueron el día en que los invité a beber y me miran como si quisieran incinerarme. -¿Y tú que crees? Nos abandonaste y nosotros que te queríamos.-Dijo Carlos evidentemente molesto. -Es cierto, la traición.-Se quejó Milton esta vez y ella exhaló. -Lo sé, perdón. ¿Con esto bastará para que me perdonen?-Dijo sacando una botella de Jack Daniels y Carlos, de inmediato la tomó, sonriente hasta más no poder. -Uff y con creses. De nuevo acabas de entrar a nuestro corazón.-Dijo conmovido y reí. -Mila, ¡acaba de opacar mi guandolo con su botella cara! Aunque bueno, por ser una Jack Daniel se la perdono.-Dijo Milton y en ese momento empezó el partido. El primer tiempo transcurrió de manera catastrófica, el nacional le metió dos goles a Junior y la vena de Carlos de la frente, parecía que pudiera cobrar vida propia e inmolarse, es que con Junior siempre era así, no pueden ganar un partido sin hacernos sufrir. En el medio tiempo, Milton enojado, quién era hincha del equipo a pesar de ser cachaco, se levantó a servir tragos y Carlos salió al balcón para tomar aire, porque estaba muy enojado, es que parecía que quisiera echar chispas y no podía, él se toma demasiado en serio los partidos, así que me quedé solo con Adrián y Mila. -Oye Mila, ¿yo qué te había dicho?-Le dijo Adrián enojado y lo miré confundido, no entendía por qué estaba molesto con ella. -Mmm, no empieces y menos aquí.-Le dijo ella, intentando que se calmara, pero Adrián no parecía querer callarse. -Está mal lo que estás haciendo, es egoísta. ¿Es que no lo ves? -Adrián… -¿Al menos ya Danilo lo sabe, lo tuyo?-Le preguntó y ella negó con la cabeza, visiblemente alterada. Esto era muy extraño, ¿de qué estaban hablando? ¿qué era lo que Mila no me había dicho? -¡No! -¿Quieres que yo le diga? -¡Adrián! -Mmm, bueno no. No sirvo para ser cruel, pero tú sí que lo estás siendo, ni sabía que podías ser tan mala persona. -¿De qué están hablando?-Me quejé.-¿Qué es lo que no me has dicho?-Le pregunté a Mila y me miró nerviosa. -No es nada, era un regalo que ella quería darte de pésimo gusto, pero menos mal no te lo dio.-Dijo Adrián y me quedé en más blanco aún, pero como regresó Milton repartiendo tragos de nuevo, olvidé ese tema. Luego vimos el segundo tiempo y nos hizo sufrir bastante, no entiendo por qué con el junior siempre debe ser así, sufriendo hasta el final, pero luego de penaltis, lograron remontar y ganamos. Me quedé sordo de lo fuerte que gritaba Carlos, Milton y Adrián, mientras celebrábamos. Luego, como es de costumbre en la ciudad cuando Junior gana un campeonato, hay fiestas en todos lados y lógicamente querrían salir a celebrar, pero yo no podría hacerlo, tenía a los niños durmiendo en casa y sería irresponsable dejarlos solos estando tan pequeños. -Oigan, vamos que me están diciendo acá por mensajes que el estadero de siempre está a reventar y que irán unos cantantes de champeta bien buenos.-Dijo Carlos emocionado y todos asintieron, incluyendo a Mila. -Sí, vamos y allá la seguimos.-Dijo Adrián y acto seguido me miraron. -No puedo ir, no debo dejar solos a los niños. -Podríamos llamar a una niñera.-Dijo Adrián y fruncí el ceño. -No conozco ninguna. -Yo sí, puedo llamar a Paula, mi cuñada, que casualmente es tu hermana y pedirle el numero de la agencia a quienes contrata cuando vienen a la ciudad. Sé que están disponibles 24/7. -Oh, ¿y si es confiable? -¡Sí! Hasta en la publicidad lo dice, si matan a uno de tus niños, te dan uno de repuesto totalmente gratis. -Oye, pero ese humor es más n***o que mi corazón.-Dijo Milton y todos lo fulminamos con la mirada. Esperamos unos treinta minutos, en que apareció una mujer, era una señora y según me explicaron, era una agencia confiable y bastante conocida en la ciudad, así que a regañadientes, acepté.   Nos fuimos después a un estadero que es bastante conocido en la ciudad, es emblemático por decirlo de alguna manera y ellos, corrieron para tomar la última mesa disponible y es que sólo unos minutos después, se llenó tanto, que incluso en la calle no cabía ni una sola persona y había música fuerte, la gente bailaba y es que por donde mirara, todos celebraban y veía a mis amigos beber como si no hubiese un mañana, creo que estarán ebrios dentro de poco y lo peor, es que todos debemos trabajar mañana temprano, pero yo siempre me controlaba, jamás bebo en exceso porque tomo medicación, pero incluso Mila, bebía bastante y fue extraño, cuando estábamos juntos había dejado de hacerlo, pero supongo las cosas cambian. Sé que no lo hacía enteramente por mí y ya no había razón alguna para que no lo hiciera. Pasó otro rato, en que la pasamos bien, ponían música agradable, no de esa vulgar que dan ganas de cortarse las venas y Carlos, empezó a bailar con una mujer que estaba cerca de bastante dudosa reputación, pero bueno, él siempre le aceptaba invitaciones a cualquier mujer y Milton, bailaba también con una mujer a quién llevaba toda la noche gastándole cervezas y Adrián decía que la chica solo lo quería para que le comprara tragos, pero bueno, sé que no hay poder humano que lo haga razonar. Adrián por otro lado se había encontrado con unos amigos suyos, aunque nos miraba bastante, pero se distrajo porque estos le ofrecieron algo que desconozco, era un polvo blanco y la verdad, preferí no indagar al respecto, así que me encontraba solamente con Mila, en medio de este mar de gente y fiesta, pero yo sólo la podía ver a ella. Era muy chistoso ver a Mila en esos instantes, estaba bastante tomada y su rostro se veía diferente, tenía los ojos entrecerrados y se reía de todo, es que incluso hablaba diferente, era genial de ver. -Oye, oye, oye, ¿será que pedimos una botella de whiskey de esas que bebe mi papá? Sé que sabe horrible, pero quisiera tener un bufete de todo tipo de tragos ahora, pediré whiskey, coñac, tequila, vodka, ron…-Dijo entre risas y la interrumpí. -No Mila, si bebes todo eso te puedes morir. -¿Ah sí? ¿y por qué me moriría? -No sé, el otro día vi en televisión a una mujer que se murió de un coma etílico, por beber, aunque era una película y no sé si es verdad, pero para evitar, no quiero que lo hagas. -¿Y tú desde cuando me mandas?-Preguntó a la defensiva y exhalé. -Sólo te daba una recomendación, sé que no tengo derecho a decirte nada. -Te bromeaba.-Dijo entre risas.-Es que tú eres tan, tan lindo que jamás me puedo enojar contigo.-Dijo de forma torpe, porque le costaba vocalizar al estar tan tomada y no sabía qué pensar, si hablaba en serio o no, porque sé que los tragos pueden hacer hablar de más a cualquiera y por eso no me quería hacer ilusiones falsas, más cuando estoy tan seguro de que ella no siente lo mismo por mí que antes, sé que lo debo intentar por mucho tiempo, aunque estoy planeando cómo, no lo tengo claro aún. No quiero cometer los mismos errores que cometí antes, debo se cuidadoso si quiero estar con ella de nuevo. -Mila, estás muy tomada. ¿Quieres que te acompañe a tu casa? -¿Sabes donde vivo?-Preguntó confundida y negué con la cabeza. -No, no has querido decirme por más que te he preguntado. -Me mudé a una casa gigante en marte, es genial y lo mejor, es que tiene oxigeno propio. Puedes caminar desnudo si quieres y no dar saltos, no saldrás volando. No afecta lo de la gravedad. -Mila, si quieres te llevo a tu casa, la del espacio, pero déjame llevarte. -Mmm.-Se acercó a mí, abrazando mi brazo y recostando su cabeza en mi hombro. Suspiré, había pasado demasiado tiempo desde que la había tenido tan cerca y ahora, al sentir su olor y con este simple gesto, me hizo sentir dichoso, completamente feliz.-¿Por qué insistes en llevarme a mi casa? ¿es que tienes negras intenciones conmigo? -¿Qué? no comprendo. -Lo siento, olvidé que debo explicarte con plastilina. Quiero decir, que si piensas llevarme a mi casa, porque tienes intención… de hacerlo conmigo? -Oye, ¡no! No soy un degenerado. Sé que estás tomada y no me aprovecharía de eso. -Mmm, bueno. Si no quieres no.-En verdad no la comprendía en este momento, pero bueno, supongo esto era normal al estar tomada, es que antes sí la vi tomada un par de veces, pero era la primera vez que la veía ebria por completo. Abrazó más fuerte mi brazo, tanto que por poco me lo arranca.-¿Y si bailamos? -¿Sabes bailar lo que está sonando?-Le pregunté y cuando se percató de que sonaba champeta, rompió en risas. -Bueno no, sería mala idea y pésimo de ver. ¿Sabes? Yo como que me voy a dormir mejor.-Dijo apoyándose en la mesa y por más que intenté que no se durmiera, lo hizo y reí, en verdad eres increíble. No sabía qué hacer ahora porque no sabía dónde vivía y Adrián, se perdió entre la gente, no podría llevarla a su apartamento y… no sé si sea buena idea llevarla al mío, no sé si eso le moleste o… bueno, creo que cualquier lugar es mejor que a que siga durmiendo aquí. Como pude, batallé por llevarla a tomar un taxi, es que me tocó cargarla porque le era imposible caminar, así que fuimos en un taxi hasta el edificio, del cual salir fue toda una lucha, pero pude hacerlo, la cargué hasta mi apartamento e hice maniobras para poder insertar la llave, pero al final pude hacerlo, cerrar la puerta y al ir un poco de prisa, llevé a Mila hasta mi habitación y la dejé en la cama. Suspiré. Fui a ver a la niñera y luego de pagarle, se fue, miré a los niños, dormían y estaban bien, así que regresé a la habitación, porque no sé si Mila se había levantado con todo el movimiento, pero no, seguía dormida. La observé por unos instantes, porque me quedaba maravillado al verla, es que no lo podía entender. ¿Cómo es que incluso dormida, puedes verte así de preciosa? ¿estás consciente acaso de lo bella que eres? Ahora no sabía qué hacer ante esta situación, si yo debería dormir en el piso, en la sala o no lo sé, el apartamento solo tiene dos habitaciones y los niños usan sus camas, no se quedaron donde Susy hoy, así que… ¿será en la sala, en el piso o aquí? O bueno, tampoco es que tuviese alguna mala intención si me acostaba junto a ella, es que ni siquiera la tocaría, yo siempre he sido respetuoso y por más que me muriese si quiera por abrazarla, porque me encantaba dormir a su lado, abrazándola, no lo haría porque sé que no es lo que ella quiere. Al final decidí dormir en la cama, porque me encontraba agotado y necesitaba descansar. Suspiré al verla dormir a mi lado, con su cabello con risos, su piel blanca como el algodón, sus mejillas levemente sonrojadas por el alcohol que había ingerido… ojalá esto no sea un sueño, el tenerte aquí a mi lado por al menos unas horas y si lo es, deseo jamás despertar.
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