Mila’s POV
Me tomas o dejas
Me daña tu juego insensible
Y ruego que quieras hablar, más nada me dices
Mis manos hoy tiemblan
Y muerdo palabras que solo te piden
Que cambies la espera de amor imposible
Tú que encuentras en mi calor
Tú que tomas de mí lo mejor
Tú escúchame por favor
Silencioso amor, no rompas mi corazón
Después de mucho pelear con los chicos para que vinieran a mi casa, lo hicieron y no entendía por qué se rehusaron tanto en venir. Creí que los había contentado con la Jack Daniels, pero es que últimamente, han estado demasiado cambiantes y no entiendo por qué, pero hoy después de mucho, accedieron a venir, pero también vendría Adrián, Alberto, Alfred no porque estaba en Bogotá y también Danilo. Sí, sé que sería un problema que él viniera porque Sebastián podría aparecer en cualquier momento, pero desde el otro día en que discutimos, no hemos hablado casi nada y la verdad, me enojó muchísimo su actitud. No entiendo cómo pudo osar en pedirme que no le hablara más a mi hermano, es que era imposible, no me alejaría de Adrián. Sé que puede ser una persona conflictiva a veces, demasiado fiestero y además, estoy casi segura de que es bisexual, lo cual a mí me da igual, pero a su novia, sé que le darían cinco infartos fulminantes porque no tiene idea, pero sea como sea, me llevo bien con él y lo quiero, no me alejaré de mi hermano por celos sin fundamento.
Abrí la puerta cuando llegaron ese domingo y por algún motivo, todos vinieron al mismo tiempo. Entró primero Adrián, quién siempre debe ser el primero en entrar a algún lugar por ser “el mejor”. Me mostró con una enorme sonrisa una memoria USB y la puso en mi mano.
-Ten, ahí está la mejor música de la historia.-Dijo poniéndola en mi mano como si fuera el mayor tesoro. Luego saludé a Albert, los chicos, quiénes trajeron una caja de cervezas negras y por último, a Danilo, quién por algún motivo me abrazó y yo… me quedé sin aire. No lo entiendo, ¿cómo es que con un gesto tan simple logras hacerme sentir tan bien? Danilo, en verdad sólo tú logras despertar emociones en mí que nadie más podría.
Se separó un poco y suspiré.
-¿Cómo estás?-Preguntó mientras acariciaba mis mejillas y yo… me quedé paralizada. No esperaba que hiciera esto, que me tratara así, pero no, no se sentía mal, es que se sentía tan jodidamente bien que podría sentirlo por todo mi cuerpo y justo eso, me hacía sentirme increíble.
-Estoy bien...bien…-Titubeé.-¿Y tú?
-Genial.-Sonrió y no pude evitar sonreír también.
-Oye, hazme el favor y deja la cursilería, o me harás patearte.-Se quejó Carlos amenazando a Danilo y él, lo fulminó con la mirada.
-No te entrometas.
-Vinimos fue a beber, no a andar aquí de arrumacos incomodos.-Dijo esta vez Milton y lo miré.
-Yo no les dije que vinieran para beber, es que quieren hacerlo siempre como si fuese obligación.-Corregí.
-¿En serio venir para pasar el rato solamente mirándonos las caras?-Preguntó Carlos alterado.-Ahí sí qué gracia, mejor ni venía.
-Estoy bromeando, andan muy delicados, como si estuvieran enojados conmigo.-Comenté y se miraron entre sí.
-No estamos enojados con usted.-Dijo Milton y enarqué una ceja.-Bueno solo un poco, pero… no es enojo, usted entiende.
-Creo que no estoy haciendo nada malo.
-Si eso dice usted.-Rodé los ojos, algo incomoda porque notaba que parecían molestos conmigo, pero se negaban a decirme por qué. Yo siempre he sido sincera con ellos y jamás hemos tenido problema alguno antes, así que no entendía qué demonios estaba sucediendo, por qué actuaban conmigo así ahora, pero pronto lo sabría.
Les enseñé la casa ya que el único que la conocía era mi hermano y miraron todo alrededor bastante atentos, es que sabía que la casa era muy llamativa por donde mirasen.
Esta casa, es en la que viví por algunos años, cuando estuve en mi anterior relación con Camilo, pero la dejé tirada cuando él falleció y ahora, apenas es que me atreví a regresar. No lo hice de inmediato cuando me fui del apartamento de Danilo si no que preferí viajar, porque alguna vez leí que tal vez ponerle tierra serviría para olvidar, por la distancia y conocer otros lugares, así que me fui a la casa de mi hermano en la capital por un tiempo, pero cuando ya empezó a incomodarme el estar allí, supe que debía regresar y por supuesto, quedarme donde mis padres no era una opción, no me gustaba, así que tuve que desempolvar esta casa, cambiar casi todo porque se encontraba en muy mal estado por el abandono, a excepción de muebles y cosas así, pero los electrodomésticos se encontraban completamente arruinados.
Desde antes había pensado que sería mejor cambiar todas las cosas, porque a pesar de que nunca he sido una persona demasiado apegada a lo material ni mucho menos, sé qué todo lo que rodeaba la casa me recordaba a Camilo y la verdad, la pasé bastante mal cuando el falleció y en verdad quería empezar de cero, no tener los recuerdos amargos de la relación, porque por un lado, nuestra relación en realidad fue bastante buena, pero dadas las circunstancias en que él falleció, el escándalo mediático que fue, los problemas con mi familia al estarse de sus andanzas que yo desconocía y sobre todo, lo que a mí me dolió, que fue horrible, no quería recordar esas cosas que ya habían quedado atrás, quería seguir con mi vida como había estado y no quería sufrir de nuevo por algo que ya había superado y además, como acababa de romper con Danilo, quería estar en un lugar en el que me sintiera realmente cómoda y que pudiera olvidar, así que cambié muchas cosas, todos los electrodomésticos, pinté el lugar por completo, cambié el orden de la casa y lo hice más mío.
Debo aceptarlo, esta es una casa preciosa, es bastante costosa y queda en una zona exclusiva de la ciudad que es “el golf”, que es un vecindario que no es muy conocido, pero tiene el estrato más alto de la ciudad. Por supuesto, yo jamás hubiese considerado comprar una casa de este costo, me parecía innecesario, pero Camilo era una persona que le gustaban los lujos y la buena vida. Él sin pensarlo dos veces, dijo que compráramos una casa aquí y se puso muy insistente con ese tema, dijo que la compraría enteramente él porque la plata le sobraba, pero yo no me sentía cómoda con eso, así que él terminó pagando un 70% de la casa y yo el excedente, pero aun así, está en un vecindario demasiado costoso y no cualquiera podría vivir aquí, la vida era carísima.
Noté que miraban asombrados el lugar cuando se los enseñaba. Estar una casa de dos pisos, muy amplia. No tenía divisiones en ninguna parte porque era de concepto abierto y la cocina era moderna, todo en tonos oscuros porque él enteramente la decoró, casi no había paredes, el baño era tan amplio que era del tamaño de una habitación regular o bueno, al menos el baño del primer piso, porque el baño el segundo piso era algo de otro mundo. Tenía solo dos habitaciones, pero eran muy amplias, cada uno con sus armarios, decoración exquisita y de hecho, tenía una piscina propia, la cual yo nunca cuidé y yo jamás supe de ese tema, es que había un encargado que se encargaba de eso y por supuesto, por el abandono, se encontraba deteriorada y me tocó invertirle mucho dinero para que pudiera funcionar, aunque pensé que sería más adorno porque la verdad yo no lo usaba mucho en su momento porque no tenía el tiempo, pero ahora sí la usaría al menos para distraerme.
Es que… ahora que lo pienso, creo que hice todo muy rápido. Apenas terminé la relación con Danilo, me fui de la ciudad sin pensarlo mucho, con las pocas cosas que había tomado porque dejé muchas de mis pertenencias en su apartamento y luego, apenas regresé, me dediqué por completo a la renovación de mi casa y a escribir el libro, pero luego me puse a pensar que estaba bien todo en mi vida, que lo había superado y por algún tiempo me convencí de que era así. es por eso que decidí aceptar las invitaciones de Sebastián, porque pensé que no tenía nada de malo y que tal vez podría continuar con mi vida sin ningún problema, pero el tiempo me diría que estaba completamente equivocada, así no es la forma que sana alguien de una relación, no de forma esa tan abrupta, no tan rápido y menos, sin darme tiempo para sanar, me forcé a creer que todo está bien y no, esto no es algo bueno, no es algo sano y no quiere decir que lo esté… así que no tenía idea de cuánto me estaba dañando a mí misma al hacerme creer eso o más bien, al obligarme a creer que todo estaba bien y que lo había superado, pero mi realidad estaba muy lejos de ello y justo en esta tarde, me daría cuenta de eso de que no, no había podido superar a Danilo y que probablemente, nunca lo llegué a hacer, pero muy tarde me di cuenta de eso.
Nos sentamos en la terraza que quedaba en el patio y yo pensé que íbamos a estar dentro pero no, los chicos apenas vieron la piscina, quisieron sentarse cerca. Adrián encendió un cigarrillo de esos electrónicos que la verdad, me hacen toser. Cuando siento ese olor, me parece muy desagradable y creo que va a pudrirle los pulmones más de que ya los tiene, pero no escucha razones.
Danilo no había dicho ni siquiera una sola palabra desde que había empezado a mostrarles todo el lugar, se mantenía callado, distante y parecía estar incómodo. Conozco lo suficientemente a Danilo para saber que deben estar pasando miles de cosas por su cabeza, es que aprendí a reconocer cada expresión suya y sabía que no se encontraba bien, que había algo que lo había incomodado y no tenía idea de que podía haber sido. ¿Será que te sentiste incomodo al entrar al lugar? ¿será que no te habrá gustado la casa o que te sentirás incómodo porque sabes que viví mucho tiempo aquí con Camilo? ¿o…simplemente no te habrá gustado el lugar? aunque no tendría sentido que se sintiera incómodo por Camilo, él sabe que falleció hace muchísimos años y que yo había superado eso por completo, así que no podía hacer eso, ¿o tal vez sí lo sería? la verdad no tenía idea de que pueda estar pasando por su cabeza o por qué se había quedado callado de repente, porque cuando había entrado, lo hizo de buena manera y se veía alegre y feliz e incluso mi abrazo y cuando acarició mis mejillas… me dejó helada por completo, me paralizó y no lo puedo, negar me había gustado mucho que hiciera esto, pero no entendí por qué cambió de repente, por qué se veía incómodo.
Nos sentamos entonces en unos muebles que están cercanos a la piscina, de esos que son resistentes al agua. De inmediato, Milton fue a servir las cervezas y le indique dónde se encontraban los vasos de la cocina. De forma sutil, me senté cerca de Danilo para ver qué le había pasado, pero notaba la mirada que me lanzaba Carlos y la que me lanzaba Adrián. Albert se veía indiferente, no le prestaba atención a la situación porque ese momento, se encontraba hablando por teléfono, pero no me gustaba que ellos me miraran de ese modo, tan enojados. ¿Qué estaré haciendo de mal? O… ahora que lo pienso bien… creo que deben estar enojados por lo que más han advertido mil veces, sobre todo mi hermano… que me aleje de Danilo. Le he explicado muchas veces que yo no he sido la que me ha acercado a él, simplemente hemos mantenido una relación de amistad y he tratado de ser clara con él, de decirle que no puede suceder nada entre nosotros, aunque sé que no he hecho bien en no decírsele la verdad, que estoy comprometida, pero es porque me da mucho miedo decirle y no quiero lastimarlo, pero sé que no está bien y que él se está manteniendo esperanzado, ilusionado, cuando probablemente nunca suceda nada entre nosotros de nuevo, pero sé que deben estar enojados por eso, creyendo que soy la persona más horrible del planeta y tal vez tengan la razón. Probablemente lo sea, me estoy detestando demasiado en este momento.
Estoy demasiado confundida y en verdad quisiera pegarme.
Milton trajo la cerveza en ese momento, pero una que se le resbaló de las manos y Danilo fue a la cocina a ayudarlo a limpiar un poco así que me quedé sola con Carlos, Albert y Adrián y por supuesto, ellos me dirían todo lo que han estado pensando en estos meses y que no me han dicho y no, no se iban a reservar nada.
-Mila, me caes bien, pero si no fueras mujer, créeme que te pegaría.-Dijo Carlos y lo miré nerviosa. No me gustan estas situaciones, estas especies de confrontaciones, es que siempre fui muy nerviosa y no sé cómo actuar cuando todos están enojados conmigo.
-Oh. Bueno, si quieres pegarme, te autorizo a ver si así dejas de estar enojado conmigo…
-No tenía idea de que podías ser tan pésima persona. Creí que eras diferente, pero no. Estás actuando de forma horrible y despreciable.-Dijo tan enojado, que su rostro se enrojeció y bajé la mirada. No podía mirarlo a los ojos, mis manos temblaban y sentía un nudo horrible creciendo en gran marcha en mi garganta. Podía intuir que estaba enojado por lo que estaba sucediendo con Danilo, por mis mentiras y… tiene la razón, yo estaba actuando como la peor persona del planeta porque estaba dañando a alguien bueno, a alguien que jamás sería capaz de hacerle daño a alguien y… merecía que me despreciaran, era lo mínimo, porque ellos son amigos hace muchísimo tiempo y lógicamente no van a querer que una mujer lo dañe de este modo. Sé cuánto odiaban a Susy, tal vez ahora me estén odiando del mismo modo o peor, porque Danilo sí me ama y eso lo hace muchísimo peor.
-Es cierto y lo peor es que te lo he advertido, dile la verdad o al menos sé lo suficientemente mujer para decirle que te deje en paz. No deberían ni ser amigos, eso no funciona. Danilo está enamorado de ti y tú te vas a casar, ¿qué más quieres joderlo para que tú estés feliz? Eres de lo peor.-Dijo Carlos y mis ojos se aguaron de inmediato, no lo pude evitar.
-Oye, bájale a la agresividad con mi hermanita, ¿o quieres que te reviente?.-Dijo Albert a la defensiva, agarrándolo por la camisa, pero Adrián lo detuvo.
-Pero tiene la razón y te lo he dicho, Danilo también es mi amigo y no porque tú seas mi hermana voy a permitir que sigas haciendo esto. Lo he pensado mil veces, en decirle que estás con Sebastián, pero no, no debo hacerlo. Es a ti a quién corresponde decirle la verdad y disculparte, pero seguro no lo harás. ¿Es que te hace sentir mejor tenerlo como un tonto detrás de ti sabiendo que no le darás nada? ¿te sube la autoestima o qué?
-No, no, no… no digas eso por favor.
-Es cierto, es que no te entiendo. Tú no eras así. Siempre fuiste la buena de los cuatro y ahora, estás actuando como una perra sin sentimientos.-Dijo Adrián y me puse de pie. No me estaba sintiendo bien, me sentía horrible conmigo misma y peor, al estar mi hermano y Carlos, dos hombres altos, grandes, enojados conmigo y queriendo matarme con la mirada. Esto era demasiado intimidante para mí y quería huir de la situación. Limpié mis lágrimas, pero cuando iba a huir, vi a Adrián ponerse de pie y fue como un efecto dominó, porque Albert lo hizo también al mismo tiempo que Carlos. Inhalé fuertemente, los nervios me estaban dominando. Estaba nerviosa como nunca antes.
-¿Vas a irte? Puedes limpiar un poco la imagen que tenemos de ti si vas y le dices ahora.-Dijo Carlos y me forcé a mirarlo.
-Sí, sí, yo le diré, pero, pero… mañana. Me duele la cabeza, me iré a recostar un rato.-Me excusé, porque quería irme, debía verme muy mal, con los ojos hinchados y enrojecidos. Siempre fui muy llorona, me avergüenza, pero no es como que lo pueda evitar. Limpié mis lágrimas, pero cuando iba a alejarme, Adrián se atravesó en frente de mí y al tenerlo tan cerca, noté que apestaba a alcohol, creo que estaba ebrio y tomó fuertemente mi brazo.
-Oye, no vas a huir.
-Yo… si quieres le envío un mensaje ahora y le digo, pero, pero… me veo muy mal, quiero irme a mi habitación.-Dije con la voz temblorosa, pero él no estaba dispuesto a dejarme ir.
-Mila, esas son excusas, no le dirás nada.-Dijo Carlos fulminándome con la mirada.
-Oye tú, suelta a Mila.-Le dijo Albert, pero hizo caso omiso a lo que le dijo.
-Te voy a echar al agua.-Sentenció e inhalé fuertemente, más nerviosa aún, pero no en sí por lo que dijo, era todo, el momento, que me rodeaban enojados y yo, no sabía cómo huir de esta situación y peor, porque Adrián estaba completamente ebrio y le costaba hasta vocalizar. No estaba en sus cinco sentidos.
-Dile, puedes hacerlo, pero, pero… quiero irme.
-La vida es tan injusta, buenos tipos como él que se merecen lo mejor, se fijan en mujeres como tú.
No dije nada, empecé a desesperarme porque no me soltara, me daba ansiedad, así que intenté liberarme como podía, intenté hacer que me soltara, pero se negó, me sujetó más fuerte y forcejeamos, es que todo fue muy rápido, pero cuando por fin logré soltarme, Adrián extendió su brazo y me dio una fuerte bofetada que por poco me hace caer. Dios, ¿esto en serio había sucedido? ¿Adrián se había atrevido a agredirme?
Pensé que soñaba, es que no lo podía creer, pero luego, sentí un ardor muy fuerte en mi mejilla y mis ojos de nuevo, las lágrimas salían a chorros y fue peor, cuando miré a mi hermano a los ojos, me miraba alterado, quizá sorprendido de lo que acababa de hacer y Albert lo tomó por su camisa, alejándolo de mí y aproveché que me soltó para poder huir, pero cuando entré, noté que Danilo me miró y de inmediato se alteró al verme llorar y mucho más, al detallar algo en mi rostro que yo no había visto aún, creo que me había quedado una marca y tenía sentido, Adrián me pegó muy fuerte, me ardía, pero… no podía seguir aquí, menos con la mirada de Danilo, incluso Milton me miró alterado y yo, decidí ignorarlo y huir, corrí hasta mi habitación lo más rápido que pude y me encerré.