Tratando de no pensar mucho en lo que acababa de pasar, regrese a mi cuarto, poniendo toda mi atención en el hecho de que vería a mi hermano. Tal vez aprendería su nombre, tal vez hasta me ganaría una sonrisa de su parte. No quería llenarme de expectativas pero en vista de como mi vida estaba transcurriendo últimamente, esto era un alivio para mi alma. Algo que añorar. Perfectamente alcanzable. Desilusión tras desilusión me tenían deprimida. No poder ver a mis amigos, salir y retomar mi vida, haber sido tachada como una vil criminal para responder por sus acciones, que si bien, había sido contra SUS REGLAS, no me arrepentía de nada, estaba segura que era lo correcto moralmente. Siendo sinceros, la situación con aquel que no debe ser nombrado y del que no quiero pensar, era complicada.

