Capítulo 13

5754 Palabras

Media hora después, Emma llegó a su departamento. Subió al elevador hasta dar con el tercer piso, al abrir la puerta, pudo oler el inconfundible aroma de las rosas. Rosas que miró sobre su mesita de centro en la sala. Un enorme arreglo de rosas amarillas. No podía creerlo, ¿Allan era el responsable? La misma sensación que la inundó en la oficina la hizo dejar caer su bolso, las llaves, y caminar apresurada a leer la tarjeta. Si esto rompe el trato que tenemos de “sólo hablar de cosas del trabajo” me disculpo. Y si no lo rompe, por favor permite que te diga lo agradecido que estoy con tu trabajo el día de hoy. Eres una mujer única, Emma. —Está loco... —susurró sintiendo que la sonrisa aparecía sin poder evitarlo.  Acercó su rostro lo suficiente para poder inhalar el dulce aroma, eran sus

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