– haber mi hermosa princesa. Abre la boquita – Enna parece estar muerta de hambre. Y mientras ella chupa desesperada. Yo tarareo una canción de cuna. Mientras me muevo al ritmo de la mecedora. Me levanto con el pañal de tela en mi hombro y paseo por toda la habitación sacándole los gases a Enna. Luego de cinco vueltas al cuarto. Enna cayó en los brazos de Morfeo. La dejo en su cuna. Con cuidado. La miro por unos segundos. Esas mejillas rosadas. Y su boquita tan chiquita. Por donde se asoma un poquito de baba. Esta riéndose así que creo que está soñando algo bueno. Dejo un besito en su cabecita y la cubro con la manta de jirafas rosadas que le regalo Sergio. Al salir me voy al despacho. Al llegar a la puerta escucho aIker hablar por teléfono. Así que toco la puerta – Toc toc – espero u

