capitulo 50
Sabrina
Me despierto y no veo aIker a mi lado pero escucho música muy triste por cierto las luces del cuarto están apagadas me envuelvo en la sabana y salgo y el pasillo y toda la casa esta sin luz encuentro aIker sentado en la sala con una botella de no sé qué cosa en la mano y mi corazón se acelera esta música no colabora para nada me acerco y esta con los codos recostados de sus rodillas y sus manos en su cara me acerco con cuidado y lo miro –Iker – mis voz apenas logra salir el levanta la vista y me tapo la boca al ver sus ojos rojos y sus mejillas llenas de lagrimas era tormento lo que vi en sus ojos tortura mis ojos se llenan de lágrimas – lo siento no quería despertarte – esa música es muy triste – no quiero preguntar que pasa temo escuchar a lo que pueda responder – es la música que merece un condenado por asesinato la tortura perfecta no crees – dice riendo con desgano para luego darle un trago a la botella – de que hablas – me miro y no respondió – sabes he defendido asesinos a lo largo de mi carrera y ninguna había sido tan cruel como yo – apaga esa música –Iker no se mueve así que camino y pago la música camino hacia él y me siento en su regazo acaricio su rostro y lo beso – que pasa vamos puedes contármelo – vi su frente arrugarse y como sus ojos se oscurecían – Sabrina si te lo contara saldrías corriendo lejos de mi – nada de lo que me digas me alegara de tu lado – eso no es cierto – claro que lo es – no soy lo que vez Sabrina el hombre tierno al que tanto veneras –no me importa lo que eras antes me importa lo que veo ahora - la vida me castiga contigo con tu comprensión y justicia porque no te merezco – mi corazón se encogió al escuchar esas palabras salir de la boca deIker – no soy un castigo – Sabrina he hecho tanto daño – decía pasando su mano por mi cara – eso es imposible tu serias incapaz de dañar a alguien si lo dices por Alba ya te dije que no es tu culpa – no es solo por lo de Alba – entoncesIker cuéntame – negó bajando la cabeza – mejor vamos a dormir – me levanto y caminamos al cuarto