CAP. VI

2122 Palabras
México El día inició, aunque en el búnker la mayoría de soldados están en sus trabajos y sin perder tiempo, como le gusta a Belicosa que ha estado dando órdenes; sin parar muchos al verla con el ceño fruncido, piensan que es un robot que está siempre atento y sin pestañar cada función que necesitan hacer sin falla alguna. De pronto; suena una alarma en la base de comando, llamando la atención de las ocho personas que serán allí junto con Isla que enseguida se acerca, pidiéndole a Zoku que le diga ¿ Que sucede? — Zoku ¿ Quiero respuestas? — da la orden, al mirar la pantalla, dando un pequeño punto de alerta casi cerca de su zona en la superficie. — ¿Es extraño? Beli… no hemos visto nada, y no muestra imagen según lo que veo en el vídeo. — comenta; monitoreando la base digital del tablero amplio. — Busca bien Zoku, no quiero fallas y menos en mi base; tengo enemigos y no quiero cosas que me sorprendan. — hablo con voz potente, haciendo que japonés asienta buscando más información. La vista de Isla estaba algo inquieta y mas en saber, que no hay imagen de ¿Quien esté haciendo eso?; Esperaba que el idiota árabe no se pusiera a jugar ser el valiente, sabiendo que lo tiene en la mira y puede matarlo si lo desea; pero descarta esa posibilidad por la llamada que tuvieron cerrando su trato dejando la unión de firmas en la noche en un restaurant, conociendo el mundo de las mafias sabe que no pude ir sola. Se puso en alerta al oír el otro sonido de alarma, haciendo que sus manos se pongan en puño, se acercó nuevamente a Zoku, por un momento sintió la presencia de Omar llegar detrás de ella. — ¡Habla! — le ordenó, al de cabello gris. — Lo que hace; que suene la alarma de nuestro perímetro es esto. — señala, con su dedo en la pantalla grande, dejando que Isla se sorprenda de ver unas alas revolotear. — Vaya… esto parece tan raro. — indica y curva una sonrisa a la vez, desactivando la alarma por unos minutos. El japonés la mira algo confuso, pero ella le dice que espere su orden, para volver activar el perímetro cosa que acepta su proceder volviendo a otros asuntos. — Me avisa Belicosa. — Lo haré imbécil. — soltó con burla, dejando que sonría de lado Zoku. Al darse la media vuelta, se consigue con los ojos verdes claros de Omar que la miran de centímetro a centímetro; la mirada no dura mucho cuando ella decide caminar pasándole por un lado sin darle la mayor atención, para Isla no era sencillo y debía comenzar a reconocer que no hay esperanza en un amor que no es correspondido, así que lo dejo en su sitio jamás la siguió lo cual agradeció. Durante su recorrido para ir a la superficie, todo fue sin problemas que al ver la luz de ese país latino como potente, solo se dispuso a respirar hondo en su lugar; su vestimenta era de mono n***o ajustado a su cuerpo junto a su camisa verde militar, teniendo un cinturón n***o con sus dos armas que tanto le gusta usar su glop con el grabado familiar y su Kunai que mando hacer desde Japón, cortesía de su soldado Zoku que trae buen material, no se puede quejar ha tenía suerte de haberlo conocido, siendo en un bar; sonríe de lado al recordar cómo todo fue un desastre al enlistarlo junto a Flavio esa noche. Recuerdo — ¿Estás seguro que es aquí? — pregunta Isla a Flavio que está sentado en la barra bebiendo su mejor licor, con ella acompañándolo. — Si hermosa. Solo ten paciencia en cualquier momento aparecerá. — le respondió de forma relajada, haciendo que ella voltee los ojos. — Más te vale Flavio. Odio que me hagan perder el tiempo. — aclaró lo evidente, haciendo reír al rubio, sin dejar de beber otro sorbo de su whisky. Sin verlo venir; se oyó una voz fuerte llegar desde la entrada de dicho bar sin prestigio, haciéndolos mirar en esa dirección a un hombre de cabello n***o que estaba muy tomado, tanto que caminaba algo loco por no estar mucho de pie, es cuando Isla lo mira frunciendo el ceño ante esa locura, pero eso no quedaba ahí al estar gritando dejando a la gente molesta por su proceder decidieron ignorarlo, pero eso le dio una idea al borracho chino que según pudo ver en ella en sus ojos rasgados. — Todos aquí son pura basura… este país es una locura; mejor denme licor este cuerpo lo necesita. — gritaba, como también reía haciendo que el ambiente se ponga tensó. Las murmuraciones se hicieron se hicieron presentes, dejando que la gente se queje por las locuras o elocuencia que decía el asiático; tanto que se bajó los pantalones mostrando su m*****o y orinando s la vez en el centro de ese mismo bar, muchos se sorprendieron viendo la escenas otros buscaban sacarlo, hasta que llegó la seguridad del mismo bar, eso fue lo mejor que Flavio hablo después un momento. — Siempre luciéndose Zoku; tanto que él alcohol saca lo peor de él. — hablo negando al ser llevado fuera del lugar, con sus pantalones abajo y rompa interior cubriéndole sus partes. La vista de Isla fue al rubio, enarcando una ceja pidiendo explicación, cosa que él se lo dio; al fijar su vista en ella bebiendo de su licor con gusto. — Debes saber que ese hombre loco, es uno de los mejores cibernautas que conozco de su país, tanto que es buscado en tres países es muy escurridizo el idiota. — le informo sonriendo de lado, para dejar su vaso vacío en la barra. — ¿Es un nerd entonces? — simplifico Isla. — ¡Mucho mejor! Belicosa; es tu cerebro de operación; así que vamos por él. — con eso dejo, por sentada la conversación. Fin del recuerdo. Negó en su mente, al llegar a dicho lugar en que la alarma sonó, jamás pensó que las palabras de Flavio la llevarían a entender, que lo más simple puede ser mortal ante cualquier guerra, otra vez ese rubio la dejaba satisfecha con su trabajo esperaba este bien. Siguió caminando; a la parte posterior de su techo de metal, logrando ver su problema y sonriendo por ver ha su mascota mirar a su alrededor muy alerta de todo tanto que sus alas están fuertes entre blanco y n***o dejando un pico fuerte como letal, en eso tenían un parecido durante su crecimiento pudo ver qué era más fuerte; estando de pichón nunca lo creyó, pero ahora se arrepentía por primera vez. Logro traerlo de Turquía gracias a uno de su soldado, que decidió desertar, apenas se dio cuenta que nunca volvería; además que debía traer a Zafer ante ella; le agradeció por su fidelidad. No obstante; volvió su atención como también sus pasos fueron directo para estar cerca de ese metal se subió como pudo hasta mirarlo muy cerca, no quería asustarlo suele ser así inquieto y volar, es seguro que se le escapó a su veterinario cuando lo hubo sacado para que vuele a su antojó. Al estar subida en ese techo, miro a su alrededor encontrándose con el sol dando con ella, como también la brisa dar sobre su cuerpo y del águila a su lado que se mantenía sin moverse sino siendo vigilante siempre. Lo miro un momento, dando su orden. — Hadi içeri girelim Zafer yeter. ( Vamos a dentro, fue suficiente Zafer). — Comunico, dejando que el águila expanda sus alas, haciendo que el aire le de ese aura de poder. No perdió detalle de sus movimientos, que de inmediato alzó vuelo en el mismo cielo lo miro ceñida, que solo decidió bajar para llegar a tierra y darse la vuelta para irse; pero algo la alertó y fue Zafer posarse en su hombro derecho con total tranquilidad, lo miro de soslayo acariciando su plumaje, mientras el mismo; solo le picaba con ligeros toques en su mano, era una muestra de que le gustaba la caricia que le hacía. Fue así que emprendieron la marcha devuelta al búnker, le tomo alrededor de una hora estar en la base de operaciones los ocho soldados la miraron de forma interrogante, cosa que ella solo los miro de forma severa hablando con autoridad. — ¿Que tanto miran? ¡Ha trabajar! — ordenó tajante, dejando que el ambiente se disipe cada cual a su trabajo. Su mirada no dejo de verlos, hasta que oye la voz grave de Mike llamarla, por lo que se gira para encararlo. — Pido permiso ¿para hablar? Belicosa. — comunica de forma seria, haciendo que ella lo mire de forma confusa. — Concedido cadete; ve a mi oficina voy a llevar a mi mascota con su veterinario. — respondió; sin dejar de tocar a su águila, para después pasarle por un lado. — Entendido señorita. — fue lo último que hablo al retirarse. Mientras iba por los pasillos, se topo con un área diferente un espacio largo; pero no ancho ser la parte de enfermería todo estaba en extremo orden como limpio felicitaba al encargado; siendo el que cuide también a su mascota porque era doctor y veterinario a la vez, alguien sin duda importante para su clan. Sin más preámbulos, detallo al caballero que descubrió conociendo que es de la India; pero fue criado como latino en México, por eso le agrado; además de su excelente trabajo se encontraba sentado en su silla revisando unos papeles en su escritorio, le silbo llamando su atención que se puso de pie, al verla junto a Zafer. — Vaya… pero si la mascota se fue tras su dueña. — se quejo estando de brazos cruzados. — Bueno debes estar atento Amir; Zafer es de espíritu libre. — Informo seria, al acercarse a él. — Eso ví. Al salirse de su jaula; cuando le di comida voló tan rápido que no pude detenerlo. — aclaro y ella revise de sus expresiones. — Este suceso te enseña que debes estar alerta con Zafer, por suerte estaba era aventurando las afueras del búnker. — comunico al bajarlo de su hombro para estar en su brazo y mirarlo mejor. — Entendido señorita; ahora déjeme llevarlo a que descanse. — pidió, cosa que ella acepto, pero Zafer hizo su sonido alertándolo. Detallo que no deseaba ser tocado, lo cual ella entendió; dándole al hombre una orden de que se aparte, así lo hizo para darse la vuelta llevándolo a su jaula, que tenía grande en color n***o del extremo izquierdo de la enfermería pulso el botón rojo del lado derecho, abriendo su reja Zafer se tensó en su brazo, dejándola algo confundida era seguro que no deseaba estar encerrado, así que lo miro fijamente para decirle algo importante. — Quieres estar afuera ¡cierto! — comunico, dejando que el ave eleve una ala dándose cuenta que le daba su aceptación. — entonces te lo cumpliré Zafer. — Dejo de verlo, dándole la cara Amir que estaba viendo todo sin perder detalle le dio la orden de dejarlo fuera de la jaula y vigilarlo siempre y cuando no salga de ahí, a menos que Isla lo visite sacándolo de ahí en eso estuvo de acuerdo el veterinario. — Se hará como dices, solo ten en cuenta que Zafer, desea estar en la naturaleza es de por sí un águila. — le anuncio, mientras Isla lo miró sin emitir nada. Después de dos segundos habló. — Eso lo sé Amir; ahora coloca su espacio donde esté cómodo y sin jaula, me debo retirar. — Puntualizó al entregarle al veterinario su mascota que decidió obedecer. — Así se hará Belicosa. Asintió para darse media vuelta, al llegar al pasillo un sonido de vibración la hace ver su bolsillo; sacando el móvil de tecla de esos desechables no rastreables ante personas peligrosas como de la justicia; miro la pantalla era un mensaje del árabe, sonrió con arrogancia ganando su trato el mensaje era claro. Kran. El pedido fue cancelado y el comando esta fuera sin armas, espero verte en el restaurante te llevo un vídeo de evidencia. Me despido. Nada podía salir mejor para Isla, eso era solo la punta del mismo iceberg; ya que el comando turco va a querer buscar dar con ella, solo les dará el mensaje, que sólo podrá dárselos cuando lo decida en el tiempo requerido por su voluntad, sonrió para sus adentros yendo hacia su oficina tenia otro asunto que resolver; antes de irse a ese restaurante.
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