La reunión que tuvo con sus líderes fue rápida, dio órdenes específicas de ver los perímetros de dónde se encontraban; para descartar cualquier irregularidad que pudiera haber y las al conocer la noticia que recibió de Zoku evidenciando que su amado tío, está haciendo lo posible por buscarla tanto que los gobiernos corruptos lo ayudan, negó ante lo evidente gente que hace cosas malas busca a personas expertas en esos casos; pero jamás pensó que fuera tan evidente su osadía solo por obtener un chip que desea, lo que nunca ha sabido ¿para que lo quiere?, Pero pronto tendrá la oportunidad de saberlo.
Ahora con dos de sus mejores hombres estando en la capital, ella junto con Robert que volvió de Jalisco le trajo buena información que le dará la oportunidad de avanzar y dejar lejos al comando C.E.T. fuera de su alcance, en eso la voz de su soldado la hace salir de su trance y giro a verlo estaban en su despacho.
— ¡Todo bien! — comento serio al verla, cosa que asintió.
— Lo normal Robert; tienes información de Omar. — pidió, cosa que el otro hizo una mueca al respecto.
— Lo normal está en el gimnasio entrenando, luego ayuda a Zoku en el comando es bueno, habiendo sido militar conoce todo esto. — hablo lo que ha podido conocer sin ninguna novedad.
La mirada de Isla estaba puesta sobre él, tratando de descifrar si mentía y hallo que no lo hacía volvieron a los papeles principales dónde iba a mandar a cinco soldados encubiertos a una provincia de México para hacer un trabajo de ejecución, cosa que vio a Robert nuevamente para darle su misión.
— Tienes que ir de misión y eso ayudaría al clan es dinero seguro para continuar. — le ordenó, pero Robert estaba inquieto en su lugar.
— Belicosa creo que…
— Debes ir Robert, sales en dos horas, eres el líder cuídalos y sobre todo sabes lo que debes hacer si ¿ Sale algo mal? — le aclaró con seguridad.
El pelirrojo acepto colocándose de pie, ella lo imitó para así estrechar sus manos y dando su últimas palabras, antes de salir del despacho.
— Lo haré Belicosa y si algo pasa, todo será borrado. — le complació oírlo y después lo vio partir.
Su despacho se sumió en un silencio, fue directo a su pequeña licorera que tiene al fondo del lado derecho; se sirvió una copa de brandy el mejor de Europa, bebió sin dudar con pausa probando el sabor que le llegaba, hasta la garganta refrescando el mismo, se podría decir que el licor le quitaba los recuerdos, que se inundaban en su mente y le recordaban lo mala que era además de asesina, al llegar a su asiento de cuero n***o muy cómodo.
Miro unas carpetas que evidencian lo que hace el comando turco; próximamente tiene una misión en Arabia es buen negocio, solo que no podrán ejecutarlo, antes ella hará acto de presencia hoy en un club nocturno, dónde estará su objetivo disfrutando la noche ese será su momento para actuar, pero deberá usar una peluca para que no reconozcan su rostro gracias a su tío Atticus, su rostro era el más buscado por todo el mundo, nunca pensó ser famosa ahora era una prófuga de la justicia poniendo que era de temer, lo cual le agrado a la pelinegra volviendo a tomar otro sorbo.
— Ok. Es hora de trabajar. — dijo en voz alta colocándose de pie.
Dejo la copa en su lugar ya vacía y dejo los papeles en su gaveta bajo llave, todo lo hacía con extremo cuidado te iba un clan pero debía de andarse cuidado el hombre al conocer, el deseo de ambición puede cambiar para flaquear. Conforme pensaba en todo, se retiró de su oficina y camino por los inmensos pasillos hasta llegar a su dormitorio ya dentro todo estaba despejado, solo detallo que la puerta del baño estaba cerrada y debajo se podía oír que alguien estaba bañándose, enseguida pensó una buena manera de irse relajada, que no dudo en cerrar su dormitorio para no ser interrumpidos.
Luego se fue quitando la ropa, comenzando por su blusa negra pegada al cuerpo, le siguió las botas de cuero, el pantalón que siempre era ajustado pero hacia resaltar su figura; quedando solo en ropa interior en rojo; así que fue directo al baño, se soltó el cabello que estaba atado con una trenza, quedando suelto detrás de su espalda estaba muy largo debía cortarlo para quedar en su cintura al estar en ese espacioso baño vio la gran ducha estaba empañada por el mismo vapor del agua caliente, dónde un cuerpo del otro lado estaba bañándose desde ahí Isla podía ver su cuerpo casi borroso, pero no dejaba de lado que estaba en forma y más al recordar las palabras de Robert que estaba entrenando.
Cada partícula del cuerpo de Isla estaba acelerándose mordió por instinto su labio inferior, necesitaba estar relajada hoy va a cerrar un trato y espera que todo salga como ella espera. Dejando de lado su trabajo, se quitó las últimas prendas, que tenía en su cuerpo estando completamente desnuda su tatuaje la hacía lucir perfecta, según Liam, Flavio y ahora Omar no tenía duda fue una buena opción en hacérselo.
Acto seguido, abrió la puerta corrediza que los dividía e ingreso sin hacer ruido alguno allí vio mejor la anatomía de su hombre, estando pegado a la pared de espaldas con las manos a cada costado sobre la cerámica oscura y el chorro de la misma ducha bañando todo su cuerpo su rostro estaba perdido en relajarse; sonrió de lado acercándose con cuidado, que al tenerlo cerca con una sola mano tocó su espalda marcando su piel con sus uñas, eso le alertó a Omar que enseguida volteó descubriendo ¿Quien lo acechaba?
— ¿Que haces aquí? Sal de una vez Isla. — le ordenó, pero ella negó sonriendo pícaramente.
— Lo lamento amor; pero no va hacer posible. — respondió de vuelta, dejando que él otro este molesto de su actuar.
— No lo diré de nuevo.
— Ni yo tampoco Omar. — zanjo, dejando al hombre apretando sus puños a sus costados.
La mirada de Isla, iba desde su rostro hasta su pies y volvía a subir, pero acortó la distancia y más cuando Omar la detuvo marcando distancia; enarco una ceja, pero pensó rápido al tocar su m*****o grueso con buen tamaño que la dejaba satisfecha en sus secciones de sexo, la mirada del rubio no le gusto así que apretó con algo de dureza haciendo que gruña.
— Hummm… deja de hacer eso. — pudo gesticular, al tomar su brazo.
La mirada de Isla pedía algo y al volver a tocar; lo hizo soltar un gemido porque comenzó a masajear de arriba hacia abajo sin detenerse cosa que Omar estaba reteniendo sus impulsos todos los llevaban a detenerla, mientras que su otra parte nada racional le decía que ella debía seguir.
— Dime ¿te suelto o sigo? Omar, porque tú m*****o me dice lo contrario. — hablo de forma risueña, haciendo que él vuelva a gruñir.
— Isla…
Ese fue su incentivo para seguir masajeando, tentando y sobre todo masturbando le llevo unos minutos, que lo arrinconó cerca de la ducha contra la pared sin dejar de verlo como estaba gruñendo y la miraba con ojos enteramente encendidos, lo cual ella sonrió con soberbia, para ir bajando poco a poco, quedando de rodillas en esa ducha grande que saboreo el momento; al tener el m*****o casi duro, así que no dudo en posar sus labios para besar, luego chupar y por último meterlo en su boca.
Para la mente de Omar esto lo sobrepasaba no podía entender, como Isla era capaz de actuar de esa forma por tener sexo; aún ante sus negativas siempre iba a un paso más que él, tanto que él verla de rodillas con su boca en su pene, eso lo ponía y mucho que dejó caer su cabeza hacia atrás con el chorro bañándolos a ambos, la tomo del cabello incitándola a seguir marcando su ritmo para follar su boca, los labios en forma de corazón lo apretaban y daban placer, que sintió iba a correrse fue brusco le hizo tragar por completo sin importar su tuviera arcadas o no, el fuego interno de su erupción estaba por llegar, que no pensó nada al ver que ella se detuvo sacándolo de su boca dejándolo con ganas.
La miro molestó y agitado a la vez, pero ella se puso de pie chupando sus dedos, que pudo detallar rastros de su semen allí; haciendo que su m*****o la necesite, así que la tomo de la cintura para girar con ella pegándole a la pared algo rudo las piernas de ellas quedaron a cada uno de sus costados, que no dudo en colocar su m*****o en posición de su entrada que sintió resbaladiza agilizando el placer de ambos, al estar unidos las embestidas no se hicieron esperar, besos entre sus labios iba y venían junto a gemidos que los saciaba de su encuentro desenfrenado tanto que al sentir poder llegar, lamió el cuello y chupando pezón del seno de Isla, para dar sus estocadas así como agilizar el orgasmo de la pelinegra que llegó rápido gritando de gusto, cómo arañando su espalda, ese fue el momento de vaciarse derramando su simiente en su interior sus locos gruñidos no se hicieron esperar.
Le llevo unos cinco minutos estar repuesto, al igual que ella fue un sexo extremo dejándolo algo exhausto, la bajo con cuidado se pudo volver a lavar rápido, para así salir y tomar la toalla para cambiarse, cosa que Isla se pudo dar su ducha quedando feliz con su proceder estaba menos tensa; lo cual aprovecho de lavarse el cabello como todo su cuerpo el agua caliente la relajo más que al cerrar el grifo se enfundó en su toalla de baño en color morado todo estaba como ella lo pidió sin quedar nada fuera.
Sin embargo al pasar por la puerta vio a Omar cambiándose, sonrió de lado dejándolo quieto fue directo al armario blanco que tiene saco la ropa de la noche, por momentos sintió la mirada del rubio sobre ella, pero siguió vistiendose usando un vestido en morado muy llamativo que le hacia resaltar su cuerpo y más siendo corto más arriba de las rodillas, su tanga de encaje en n***o junto a sus medias del mismo color siendo una segunda piel, se calzo sus tacones altos en color plateado brillantes el vestido era de tiritas muy sensual resaltando sus pechos con un ligero escote se miró en el espejo; quedando satisfecha fue al tocador para comenzar a maquillarse, sin perder detalle de la mirada de seriedad que tenía Omar detrás suyo estando vestido con su pijama era de noche lo vio en su reloj digital estaban por cumplirse la medianoche, le quedaba solo una hora para llegar a su destino.
En poco tiempo estaba lista y saco de una gaveta una peluca rubia, se alto bien su cabello original para colocarse el otro cabello dejándolo perfectamente en su cabeza, era largo hasta sus hombros, se vio bien en el espejo detallando el cambio; ya sabía que ese color no le iba, pero iba a olvidarlo solo por esa noche al estar lista se giró a ver a Omar que estaba de brazos cruzados inspeccionando su vestimenta, cosa que le sonrió buscando a qué hable.
— Solo dilo amor. — comento.
— Para ¿que? Si siempre haces las cosas a tu modo, así que me da lo mismo. — le reprochó; al darse la vuelta para acostarse en la cama y quedarse boca arriba mirando al techo.
— Es mejor Omar; además solo es trabajo nocturno no me esperes. — hablo de forma dulce, yendo a la puerta con su bolso de mano en n***o, con todo lo que necesite en este caso identificación falsa para ingresar.
El hombre no le respondió, lo vio al girarse ante de salir y cerrar la puerta, allí mismo siguió su camino al centro de comando, dónde vio a sus dos soldados más fieles que al verla se pusieron de pie de sus asientos.
— Mike y Zoku los necesito. — les ordenó de forma severa, ellos asintieron para así seguirla.
Tomaron el recorrido, hasta llegar a la superficie de su búnker subterráneo, afuera la noche estaba llena por la luna como estrellada tres soldados vigilaban su zona en distintos puntos, sus hombres la seguía sin dar palabra alguna, lograron llegar a una camioneta grande que tuvo el honor Zoku de manejar y el otro de copiloto; mientras Isla estaba atrás con su cinturón cómoda; activo un teléfono que sólo podía usar afuera, ya que debía pasar como una persona normal, teniendo claro al ver su bolso con identificación río por el nombre y más la foto de rubia, aún no podía procesar ese color.
En eso oye la voz de Mike, que la hace prestarle atención.
— Belicosa sabes ¿que ese árabe? es una gran escoria. — dijo muy serio, por lo que ella asintió.
— Lo sé, Mike me he enfrentado a hombres más fuertes que ese; así que no pienses nada negativo necesitamos resultados y este nos llevará a ir deteriorando el comando Turco. — dio su punto, mientras el aludido la miraba por el retrovisor.
— Entendido. — no dijo nada más.
Para la mente de Isla entendía el comportamiento de Mike, siempre era cuidadoso al actuar, por algo no dejaba nada de lado miro por la ventana polarizado a su lado izquierdo, detallando la carretera la noche se alzaba majestuosa y con ello resolver su acuerdo con el árabe pudo detallar en sus documentos enviados por Flavio que estaba desde las sombras muy lejos junto a su hermana, le debe mucho a ese imbécil, nunca imagino tenerlo en su camino y más en un bar, para así llevarlo a su presa que ahora se está pudriendo en el infierno dónde debió estar hace mucho tiempo, respiró hondo desviando su mente a su misión original.
Con el pasar de los minutos, pudo llegar a dicho club de lujo; se podía ver desde afuera la larga fila para entrar, negó viendo eso tan estúpido pronto se estacionaron una cuadra después, para no ser vistos, que al bajar ella siendo abierta su puerta por el Japonés lo miro para darles la orden de cambiarse ambos lo hicieron dentro usando trajes elegantes en color n***o, estuvo satisfecha con el resultado. Al mismo tiempo, que todo quedó en orden emprendieron la marcha hacia la parte de atrás del club se podía apreciar una puerta en n***o con dos hombres custodiando estaba sola esa parte un punto débil de ellos, pensó Isla para sus adentros.
Apenas estuvieron cerca de ellos, uno de los hombres grandes de seguridad hablo con autoridad deteniéndose con su mano y dando unas palabras:
— No puede pasar la entrada es por el otro lado. — recalcó con su mirada fría, cosa que sonrió de lado Isla.
— Tenemos invitación señor. — la cordialidad de Zoku lleno el espacio sacando de su saco la tarjeta en color rojo.
El de seguridad no perdió tiempo, viendo la tarjeta y quedándose en su lugar mirándolos a la vez, cosa que hablo por su comunicador de esa invitación, para así ver cómo abrió la puerta, sin perder tiempo dejando pasar a los tres; es ahí donde la música inundó los rincones de cada oído de sus invitados nuevos, para después aparecer ante un gran salón bañado de oro como estatuas movibles de mujeres bailando al son de la música, como un inmenso público disfruta do la noche, bebidas del bar salían drogas en cada rincón y sexo detrás de cortinas blancas siendo privados o hasta orgías según el gusto de sus clientes.
— Esto es una porquería. — hablo molesto Mike, estando del lado derecho y Zoku del lado izquierdo de ella.
— Tranquilo vinimos a trabajar; así que háganlo. — les aclaro, y ellos aceptaron dejándola en su sitio sola.
Fue allí que ella siguió viendo todo sus soldados estaban ya en sus puestos; pero antes le llevaron una copa la detallo pero negó a los camareros que se la dio, conocía de primera mano las sustancias en las bebidas para las mujeres; que siguió caminando para estar en un punto casi cerca de la pista y mirar todo, duro al menos unos cinco minutos, para así ver al objetivo en un privado V.I.P. de forma relajada con Teo hombre alto con cabello castaño muy mayor a su lado cerrando lo que parece un trato, no le perdió de vista.
— Bien que inicié la diversión. — hablo para ella misma, detallando como acercarse.
Sus pasos resonaron pasando del centro de baile, para seguir hasta la zona apartada era su momento llevaba solo su bolso de mano nada más necesitaba, iba a usar sus estrategias esta noche no podía perder, se dijo así misma ya estando delante de esos dos hombres que no la lograron ver, pero la mirada del árabe se hizo presente en ella dejando que las miradas hablen.