CAP. XIX

1579 Palabras

Tres horas antes… Nunca se imagina como la mente del ser humano puede cambiar, de muchas formas, tanto que ahora la pelinegra tiene su uniforme personal que consiste en pantalones negros ajustados, un corsé del mismo color realzando sus pechos, botas metálicas iguales, no había nada diferente excepto los labios en color rojo, que cualquier hombre vería cautivador y no por ello, pasa desapercibido en los quince hombres que están a su alrededor formados en filas con los rostros serios viendo cómo si jefa camina con elegancia en círculos observando a su presa que va a matar con el arma que lleva las iniciales de la familia. Sus ojos avellanas brillan con intensidad, porque tiene esposado en una silla a uno de sus soldados, uno que le tomo cariño y no pensó la defraudaría por completo, pero

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