Los pequeños miraron a sus padres confusos cuando los llevaron a esa casa que no conocían, Catherine estaba un poco preocupada por ellos, aunque sabía que iban a estar en buenas manos, junto a Sasha y Zola. —¿Qué vamos a hacer aquí papi? —Diego preguntó con sus ojitos de bambi, la misma mirada que tenía su padre a su edad. Marcus se acercó a ellos y se agachó a su altura para verlos mejor. —Mamá y yo tenemos que ir de viaje, ustedes se tendrán que quedar aquí con tía Sasha y Zola... —¿De viaje? ¿Ya se reconciliaron? —Mia exclamó alegre. Marcus y Catherine se miraron entre sí y luego regresaron su atención a sus hijos. —No exactamente, princesa. —D'monte tomó las manos de su hija y sonrió tierno—. Vamos a un asunto importante y después hablaremos de eso. ¿Si?—dijo al ver su rostro

